Hay tierra para dar y tomar - nº10
Bienes mal repartidos

Sumario

V.- LA TIERRA EN LA CULTURA INDÍGENA


La tierra es fuente y madre de la vida para los pueblos indígenas. Es su espacio vital, la garantía de su existencia y de reproducción como pueblos, como colectividades específicas y diferenciadas. No es posible imaginar un pueblo indígena sin tierra. Por eso la defensa de su territorio es la defensa de su propia existencia, física y cultural, material y espiritual.

La tierra para ellos no es, como en la mentalidad capitalista, solamente un factor económico-productivo o un bien comercial, de propiedad individual, que puede ser adquirido, transferido o enajenado, según las leyes del mercado. En la concepción indígena no es la tierra la que pertenece al hombre, sino el hombre a la tierra.

La relación que los pueblos indígenas tienen con la tierra es una mística construida a lo largo de los siglos, de generación en generación. Ella es además el lugar territorial donde yacen sus antepasados, donde su cultura, su identidad y organización social propia se reproducen. Y esa base territorial abarca no sólo el suelo, sino también el subsuelo, la flora, la fauna, al agua, el aire y los lugares sagrados.

Por todo ello los indígenas reivindican que les sea reconocido y respetado su derecho a la tierra.

Los mapuches (mapu=tierra, che=gente) forman parte de aquellos pueblos-testimonio que guardan en su memoria colectiva, la historia, el pasado y los conocimientos ancestrales del continente americano. Desde tiempos inmemoriales han vivido en la zona cordillerana sur de Chile y Argentina.

"Yo les cuento lo que antiguamente decía mi abuelo, los mapuches nacieron en esta tierra, vivían aquí como cualquier bicho no más; comían de todo, raíces de colihue. Así estuvieron manteniéndose los  viejos  anteriores,  decían  que

los indígenas reivindican que se les respete su derecho a la tierra

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