l El día 17 de abril de 1996, en el estado de Pará (región amazónica), cerca de Eldorado dos Carajás, 155 soldados de la policía militar, armados con pistolas y ametralladoras, abrieron fuego contra una manifestación de campesinos que protestaban por el retraso en los procedimientos legales de las expropiaciones de tierra. Aquel día murieron 19 campesinos y 69 personas resultaron heridas. La meses, la policía de Pará, juez en una causa en la que sólo podía ser parte acusada, declaró inocentes a los 155 soldados que fueron detenidos, reclamando proceso judicial para tres de los campesinos presentes. El 19 de agosto de 1999, los tres oficiales de la policía militar acusados de dirigir la matanza, quedaron absueltos.
l A las tres de la madrugada del día 9 de agosto de 1995, en Corumbiara, estado de Rondônia (región amazónica), 600 familias de campesinos sin tierra se encontraban acampados en una hacienda, esperando la decisión judicial de expropiación, cuando fueron atacados por tropas de la policía militar, apoyados por grupos de asesinos a sueldo del latifundista de la tierra ocupada. Invadieron el campamento, dispararon contra los campesinos, incendiaron las barracas de plástico donde los sin tierra vivían. Cuando amaneció, todo estaba desolado. Diez campesinos muertos, entre ellos una niña de 7 años. Nadie fue condenado.
l Estaban todos dormidos. El campamento entero en silencio, cuando llegó la policía armada, amenazando, gritando y humillando a los campesinos. Muchos de los policías iban encapuchados. Demolieron las barracas, destruyeron el pequeño sembrado para garantizar la subsistencia de los acampados; hombres, mujeres y niños fueron obligados a permanecer en el barro en esa noche fría de invierno de junio de 1999, en Paraná, al sur de Brasil. Golpearon y torturaron durante más de dos horas y media a los trabajadores indefensos. Eran más de 2.000 soldados.
Son algunos ejemplos de violencia contra los campesinos. Prisión y tortura para los sin tierra, asesinatos de sindicalistas y dirigentes de movimientos populares, trabajo esclavo para millones trabajadores rurales...; es parte del precio que los campesinos y trabajadores pagan por defender un reparto justo de la tierra.
Hay huellas de violencia e impunidad en todos los estados del país. La Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), en su registro de la memoria de la lucha y resistencia de los campesinos por la tierra, contabiliza en los últimos 12 años 996 trabajadores y trabajadoras rurales asesinados y 5.767 conflictos con más de 6 millones de campesinos afectados. En el mismo periodo, sólo 52 homicidios fueron juzgados y los responsables, casi siempre absueltos.
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