En muchos puntos del Sur existen movimientos populares que luchan por una justa distribución de la tierra, pero en Brasil están especialmente vivos. Son gente que se une, lucha, denuncia y trabaja.
La Comisión Pastoral de la Tierra (CPT): organización católica que brinda su apoyo a los campesinos y trabajadores rurales de Brasil, respaldada por la Conferencia Episcopal. Asesora a asociaciones de productores, movimientos sociales, sindicatos y otras iniciativas populares. Tiene presencia activa en las áreas de conflictos, participando en las luchas por la tierra y en la tierra, favoreciendo la formación de los campesinos y el desarrollo de una agricultura sostenible y denunciando las agresiones que permanentemente ocurren en las zonas rurales.
El Consejo Indigenista Misionero (CIMI) fue creado en 1972 con el objetivo de apoyar el proceso de autonomía de los indígenas como pueblos étnica y culturalmente diferenciados, colaborando en el fortalecimiento de sus organizaciones y alianzas, así como, en ocasiones, en la recuperación de los territorios que les fueron invadidos.
El Movimiento de los Sin Tierra (MST), posiblemente el movimiento social más importante de Latinoamérica en los últimos años, es una organización campesina que lucha por la obtención de tierras y por la puesta en marcha de la reforma agraria en Brasil. Tiene su origen en los distintos movimientos de campesinos que durante décadas han reclamado la aplicación de una reforma que llevase la justicia social al campo. El MST defiende que la principal forma de presionar al Gobierno para lograr esta reforma es la ocupación pacífica de haciendas que no estén cumpliendo una función social, con el fin de que sean explotadas por los campesinos de forma asociada o cooperativa.
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