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el Sur es el hemisferio imaginario, amordazado |
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Y no pensemos que se trata tan sólo de los grandes periódicos y canales de tv. En los países del Sur, la banda magnética para las frecuencias radiales no es patrimonio de la humanidad como fue alguna vez declarado, al igual que el aire y la lluvia. La banda de frecuencias pertenece al Estado y también a las Fuerzas Armadas, porque la consideran parte de la soberanía nacional. Y dicha banda de frecuencia se negocia, se vende a los amigos, se trafica con los políticos, y sólo puede ser propiedad empresarial. Las comunidades, las asociaciones, organizaciones de la sociedad civil, no pueden disponer de una frecuencia radial: no pueden emitir propaganda, no pueden tener dinero del Estado, no pueden recibir donaciones o financiamientos extranjeros; y si a pesar de ello pudieran sobrevivir, se les negará la frecuencia, porque pueden ser un peligro o una amenaza.
Valga este caso sólo para comprender cómo el Sur más que incomunicado es un hemisferio imaginario, amordazado en sus posibilidades de comunicarse, de llegar a ser no un receptor sino un actor comunicacional.
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