El encontronazo entre la Internet de carácter fundamentalmente académico, cooperativo y libre de los primeros tiempos y la sociedad "real", con sus fuerzas políticas y económicas dominantes, operado a partir de los primeros años 90, está siendo decisivo, está cambiando la red y son muchos los temas que debieran discutirse a la luz pública.
Estas fuerzas políticas y económicas están protagonizando casi todos los intentos de establecer mecanismos legales y extralegales destinados a controlar los contenidos de la red, su publicación, difusión y uso. Se discuten propuestas de legislación o de autorregulación y se producen fuertes movimientos y constantes operaciones comerciales, todo lo cual, en su conjunto, comienzan a dibujar y diseñar el mapa de carreteras y los códigos de circulación de las futuras autopistas de la información. El protagonismo en este proceso de construcción está recayendo, cada vez más, en los poderes económicos y políticos.
Y en estos tiempos de neoliberalismo económico rampante, observamos dos tendencias que parecen dirigirse a convertir Internet en un espacio más al servicio de las grandes corporaciones.
Que lo consigan o no, es otro cantar. La primera es la promulgación de leyes que favorezcan la apropiación y capitalización de la información, leyes referidas a la extensión de los derechos de propiedad intelectual más allá de unos límites sensatos y a la creación de un entorno digital seguro y fiable para la expansión de los negocios. La segunda se refiere a la promoción del comercio electrónico más allá, también, de unos límites deseables. Ha hecho su aparición la economía y un pensamiento que ve Internet como la base de una nueva economía. Lo que algunos han denominado el pensamiento único.
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el protagonismo de este suceso está recayendo en los poderes económicos y políticos |