El mundo en que vivimos se transforma aceleradamente y, muchas veces, en un sentido que no favorece al conjunto de las personas que habitan el planeta. Con frecuencia, los nuevos fenómenos, fruto de avances técnicos, decisiones conscientes o factores aleatorios, repercuten sobre amplios colectivos sociales de forma negativa sin que exista una adecuada respuesta por parte de los responsables políticos de las naciones. Los cambios se producen a un ritmo mayor que nuestra capacidad colectiva para analizarlos y reconducirlos desde una perspectiva solidaria y humanizadora
Uno de los signos de los tiempos que sirve para designar una mutación profunda en el planeta es la globalización. Este término de moda es utilizado en sentidos diversos que la mayoría de la población intuye, pero que no acaba de comprender con claridad. Es cierto, nuestro mundo se ha hecho más pequeño pero, al mismo tiempo, ciertas "fracturas" o "abismos" sociales que ya existían se han agrandado.
Podemos decir que la globalización incluye tres tipos de fenómenos estrechamente relacionados, aunque diferenciables:
l En el plano de los hechos irreversibles, derivados de la innovación científica y técnica, se encuentra el extraordinario avance de las telecomunicaciones, |
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