La aceleración del crecimiento de los recursos financieros en circulación y el aumento exponencial de las modalidades de inversión a través de los mercados financieros que se ha producido desde la segunda mitad de los años 80 no ha ido acompañada de una mayor capacidad reguladora. Se ha producido así una profunda asimetría entre el ritmo de aumento de los recursos que recorren los mercados mundiales o la complejidad de los instrumentos mediante los que operan y la capacidad de las naciones para evitar que este proceso les dañe. Existe un espacio en blanco en cuanto a control, regulación y gravamen. Y ello hace que su circulación resulte más descontrolada y sus efectos más imprevisibles. Hay hueco pues para grandes ganancias inmediatas, así como para operaciones especialmente dañinas para la población. Es urgente desarrollar un marco regulador, que pasa por un papel activo de las Instituciones Financieras Internacionales (IFI)3, que regule y desanime las acciones más especulativas. Los capitales financieros actúan como piratas, sacando su botín en cada puerto y huyendo, dejando atrás muchas veces un paisaje de desolación. Por ello, la creación de un impuesto que tase estos hoy incontrolados flujos de capital podría ahuyentar a los agentes más arriesgados y al mismo tiempo peligrosos para los pobres- que operan en el mercado actuando como un filtro, pues no ahuyentaría a aquellos inversores con mayor vocación de permanencia. Y además sería una abundante fuente de ingresos para destinar al desarrollo de los pueblos más pobres.
1.- EL PAPEL DE LAS IFI EN LA REGULACION INTERNACIONAL
La inversión financiera internacional a corto plazo ha seguido un proceso de progresión geométrica por un conjunto de factores que merece la pena citar: la maduración de los mercados de inversión en el Norte
3 Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial principalmente
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los capitales financieros actúan como piratas, sacando su botín en cada puerto, dejando tras su huida desolación |