La perspectiva adecuada para acercarnos en cristiano a la globalización está muy bien formulada en un documento elaborado por diferentes organizaciones católicas alemanas sobre "Los numerosos rostros de la globalización" y hecho público por la Conferencia Episcopal de dicho país en noviembre de 1999. Al definir el objetivo del estudio que se proponen afirman:
El objetivo de este estudio es enjuiciar críticamente, desde la responsabilidad cristiana y desde la ética social, el proceso de globalización como un nuevo paso hacia una sociedad mundial. Puesto que en este proceso hay ganadores y perdedores, la Igle- sia, en virtud de su opción preferencial por los pobres, está obligada a analizar la globalización desde la perspectiva de aquellos que quedan excluidos de las mejoras de bienestar que van ligadas a ella. La Iglesia debe tomar en serio las preocupaciones y las necesidades de estas perso- nas, poner a disposición de ellas su propia voz y asumir sus intereses. Todo ello tiene como meta configurar el proceso de globalización de la forma más acorde posible con la dignidad humana, como corresponde al mensaje del Evangelio y de la tradición de la ética social cristiana (22).
Estas líneas nos dan lo que ha de ser el dato clave para nuestro análisis: si la globalización tiene ganadores y perdedores, un cristiano tiene que colocarse en la óptica de estos últimos. No es superfluo insistir en este punto, ya que no es ésa la perspectiva más utilizada para analizar tan complejo fenómeno, ni siquiera entre los cristianos.
Con este punto de partida vamos a seleccionar algunos temas de la Doctrina Social de la Iglesia que puedan iluminar nuestro cometido. Unos proceden de épocas anteriores y no fueron elaborados pensando en la globalización, pero tienen fácil aplicación ahora. Otros, más
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la Iglesia, en virtud de su opción preferente por los pobres, está obligada a tomar postura sobre la globalización |