¿ Mundializamos la Solidaridad ? - nº13
La globalización. Hacia una valoración ética cristiana.

Sumario

NOTAS

 

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(1) Commission Justice et Paix – France, Maîtrisser la mondialisation (mars 1999), Documentation Catholique 81 (1999) 330. (Traducción de Juan M. Díaz Sánchez. CORINTIOS XIII. 96 (oct.-dic. 2000) pp. 381-424. Una aclaración terminológica: unas veces se habla de mundialización y otras de globalización, pero son dos términos equivalentes. Globalización fue quizás la primera denominación, procedente del mundo anglosajón; el universo cultural francés ha  preferido  mundiali-
zación
, un término que probablemente es más adecuado para designar esta nueva situación.

(2) Sobre todo lo que sigue puede verse: Globalización integradora vs. globalización excluyente, Revista de Fomento Social 55 (2000) 143-160. Otras dos obras recomendables son: G. de la Dehesa, Comprender la globaliza-
ción
, Alianza, Madrid 2000; A. Martínez González-Tablas, Economía política de la globalización, Ariel, Barcelona 2000, 380 pp.

(3) Cf. G. de la Dehesa, l.c., 17.

(4) Groupe de Lisbonne, Limites à la compétitivité. Pour un nouveau contrat mondial. Sous la direction de Riccardo Petrella. Labor, Bruxelles 1995, 60.



(5) Cf. B. Bastida - M. T. Virgili, El reto del trabajo, Cristianisme i Justícia, Barcelona 1999.

(6) Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Informe sobre desarrollo humano 1999. La mundializa-
ción con rostro humano
, Nueva York – Madrid 1999, 29. Todos los datos, en dólares de 1990.

(7) Cf. G. de la Dehesa, l.c., 19.

(8) L. de Sebastián, Neoliberalismo global. Apuntes críticos de economía internacional. Trotta, Madrid 1997, 11; cf. también I. Camacho,  Diez  pregun-
tas sobre el neoliberalismo
, Almogaren n. 23 (diciembre 1998) 45-76.

(9) El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo  (PNUD)  viene  dedi-
cando sus últimos informes anuales, desde 1997 principalmente, al estudio de la globalización y de sus consecuen-
cias. En lo que sigue aprovechamos mucho de sus reflexiones y críticas.

(10) Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Informe sobre desarrollo humano 1997. Desarrollo humano para erradicar la pobreza, Nueva York – Madrid 1997, 92

(11) Ibid.

NOTAS

 

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(12) Ibid.

(13) La expresión pobres trabajadores (working poors) ha sido acuñada en Estados Unidos, donde el fuerte crecimiento económico de los últimos años ha estado acompañado de un aumento de la pobreza, y precisamente entre las clases trabajadoras sometidas a condiciones laborales cada vez más precarias y con salarios que no dan para superar el umbral de la pobreza: es un efecto esclarecedor de la liberalización sin restricciones del mercado de trabajo...

(14) Ibid.

(15) Ibid. Hemos citado ampliamente el Informe del PNUD porque difícilmente se le puede tachar de parcial en sus apreciaciones. Sus juicios son tanto más valiosos cuanto representan una corriente de pensamiento que no es común a todos los organismos de Naciones Unidas. Y su autoridad es indiscutible.

(16) Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Informe sobre desa-
rrollo humano 1999. La mundialización con rostro humano
, Nueva York – Mundi-Prensa, Madrid 1999, 25.

(17) Ibid., 44.

(18) Para lo que sigue puede verse: Crisis y futuro del Estado de bienestar, Revista de Fomento Social 50 (1995) 149-169.


(19) Este es un punto interesante para el debate con el pensamiento liberal de hoy y las políticas que inspira: la defensa del Estado de bienestar, que es una conquista irrenunciable, no puede hacerse ignorando estos graves defectos que padece hoy.

(20) Cf. J. Loring Miró, La globalización como cambio cultural: más allá del capitalismo y del nacionalismo, Revista de Fomento Social 55 (2000) 247-269.

(21) Commission Justice et Paix – France, l.c., 336.

(22) Die vielen  Gesichter  der  Globali-
sierung - Perspektiven einer menschen gerechten Weltordnung Eine Studie der Sachverständigengruppe "Weltwirtschaft und Sozialethik" und der kirchlichen Werke Adveniat, Caritas international, Misereor,  Missio  Aachen,  Missio  Mün-
chen und Renovabis. Herausgegeben von der Wissenschaftlichen  Arbeitsgru-
ppe für weltkirchliche Aufgaben der Deutschen Bischofskonferenz (Bonn, november 1999
), n. 1.3.

(23) Cf. Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes, 25a, 63a.

(24) Sobre esta cuestión es útil consultar: A. Salins - F. Villeroy, Las modernas actividades financieras a la luz de las exigencias éticas del cristianismo, Consejo Pontificio Justicia y Paz - PPC, Madrid 1994; cf. también: I. Camacho, Dimensión ética de las actividades financieras, Revista de Fomento Social 51 (1996) 23-54.

NOTAS

 

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(25) Merece la pena releer el n. 32 de la encíclica.

(26) Juan XXIII, Mater et magistra, 51-52.

(27) Ibid., 56-58.

(28) Juan Pablo II, Centesimus annus, 19.

(29) Ibid., 48.

(30) Ibid., 64.

(31) Pablo VI, Populorum progressio, 20-21.

(32) Citado como comienzo del Informe: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Informe sobre desarrollo humano 1999. La mun-
dialización con rostro humano
, Nueva York-Madrid 1999, 1.

(33) La elaboración de este concepto encontró un apoyo importante en el trabajo teórico de Amartya Sen –economista y filósofo ético de la India, premio Nobel de Economía en 1998– sobre lo que él llamó la promoción de la capacidad humana. Según él, el nivel de vida de una sociedad debe evaluarse, no por el nivel medio de ingresos, sino por la capacidad de las personas para vivir el tipo de vida que para ellos tiene valor. Tampoco los productos valen por sí mismos, sino por su carácter de medios para aumentar la capacidad en materia de salud, conocimientos, respeto por sí mismo y capacidad de participar en la vida de la comunidad.



(34) Cf. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Desarrollo humano: Informe 1991, Nueva York 1991, 37. Supuesta esta concepción del verdadero desarrollo, se ha intentado luego elaborar un indicador capaz de medir esta realidad más compleja, que sustituya a los indicadores tradicionales (renta per cápita, etc.). El más perfeccionado es el Índice del  desarro-
llo humano
. Ha sido definido en función de tres variables: la capacidad adquisitiva (o ingresos per cápita, pero corregidos con un coeficiente que responde al nivel medio de precios de cada país), el nivel educativo (combinando la tasa de alfabetización y la media de años de estudios) y la salud (mediante la esperanza de vida).

(35) Cf. Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis, 30 y 31.

(36) Sobre el modelo de análisis que emplea esta encíclica para analizar el capitalismo y el colectivismo, así como sobre la novedad que supone, véase: I. Camacho, Creyentes en la vida pública. Iniciación a la Doctrina Social de la Iglesia, San Pablo, Madrid 1995, 155-166.

(37) Juan Pablo II, Centesimus annus, 34.

NOTAS

 

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(38) Ibid., 40.

(39) Ibid., 34.

(40) Ibid., 42.

(41) Ibid., 39

(42) Citado  por J. Ziegler,  El  hambre
en el mundo explicada a mi hijo
, Muchnik, Barcelona 2000, 125.

(43) Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis, 37.

(44) Ibid., 28.

(45) Ibid., 38.

(46) Ibid., 40.

(47) Para el tema de la solidaridad puede verse, desde una postura filosófico-política, V. Camps, Virtudes públicas, Espasa Calpe, Madrid 1990, capítulo 2º; desde una perspectiva teológica, M. Vidal, Para comprender la solidaridad, Verbo Divino, Estella (Navarra) 1996, especialmente los capítulos 3º y 5º. Cf. también J. García Roca, Solidaridad y voluntariado, Sal Terrae, Santander 1994, capítulos 5º y 6º.



(48) Cf. sobre este punto: M. Vidal, Ética de la solidaridad, Moralia 14 (1992) 347-362.

(49) Juan XXIII, Mater et magistra, 53. Nótese que este principio –cuya formulación originaria procede de Pío XI (año 1931) pretendía poner freno a la injerencia del Estado en los niveles inferiores de la sociedad– debe entenderse también en el sentido opuesto: el de justificar la acción del Estado en aquello que desborda las posibilidades de esas instancias de menor rango.

(50) Juan XXIII, Pacem in terris, 140.

(51) Ibid., 134-135.

(52) Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes, 26.

(53) Pablo VI, Populorum progressio, 78.

(54) Cf. I. Camacho, El fracaso de Seattle y la necesidad de un sistema de gobierno mundial: el problema visto desde la Unión Europea, Proyección 47 (2000) 139-154.

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