¿ Está vivo el espíritu de Asís ? - nº14
El diálogo interreligioso.

Sumario

III.- LA  TENTACIÓN  DEL  FUNDAMENTALISMO  Y  LA  INTOLERANCIA


Ninguna religión está exenta de vivir volcada sobre sí misma, de considerarse la única y verdadera, negando el valor de las demás (12). Esta actitud es pretendidamente legitimada en la medida en que cada religión aspira a apropiarse de Dios como el único verdadero (13). La gran tentación del hombre y de las religiones es llegar a una definición acabada de Dios, poseerle y sacar de ello todas las consecuencias. Sin embargo, el mismo concepto de Dios inspira a pensar que él no se deja atrapar en las limitadas capacidades de la razón humana. Los musulmanes rezan un rosario a través del cual van recitando los noventa y nueve nombres o características de Dios. El nombre cien, Dios es el inefable, se omite para expresar que es imposible la captación de la esencia de Dios por la inteligencia humana (14).

Una tradición sufí cuenta la siguiente parábola del elefante:

Dios no se deja atrapar en las limitadas capacidades de la razón humana

Unos hindúes habían traído un elefante y lo exhibieron en una casa oscura. Muchas personas entraron, de una en una, a oscuras, para verlo.
Como no podían verlo con los ojos, palparon con la mano.
Uno puso la mano en la trompa y dijo: "Esta criatura es como un caño de agua".
Otro le tocó la oreja: le pareció semejante a un abanico.
Otro, que le había cogido la pata, declaró: "El elefante tiene forma de pilar".
Tras haberle puesto la mano en el lomo, dijo otro: "En verdad, este elefante es como un trono".
Igualmente, cada vez que uno oía una descripción del elefante, la entendía conforme a la parte que él mismo había tocado.

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