El Planeta tiene un serio dilema. El crecimiento demográfico terminará siendo catastrófico en la medida en que los recursos fundamentalmente alimentarios no se correspondan con las necesidades de la población mundial. El problema, hasta cierto punto, no es el crecimiento demográfico, sino el desfase entre su incremento (exponencial) y el correspondiente de los recursos (lineal). Éste es el clásico planteamiento malthusiano que tiene 200 años de antigüedad. Según las estimaciones más optimistas, el Planeta podría soportar unas cifras de población en torno a los 12.000 millones de habitantes, si el conjunto de la Comunidad Internacional fuera capaz de asumir una gestión integral del Planeta. Recursos naturales hay de sobra. El problema radica en la eficiencia de su obtención, su utilización y, sobre todo, en la equidad del reparto.
Este monográfico intenta plantear, a partir del enfoque sistémico (aparentemente novedoso), la problemática mundial centrada en la seguridad alimentaria. Lo de aparente viene porque, en realidad, este enfoque tiene al menos cuarenta años de antigüedad, desde los primeros estudios sobre la dinámica urbana de Jay Forrester, hasta los actuales informes del Club de Roma y otros grupos internacionales dedicados a la prospectiva. Según el enfoque sistémico, el mundo es ahora un todo íntimamente relacionado. Parece ridículo siquiera imaginarse los planteamientos de ayuda humanitaria, proyectos de promoción del Tercer Mundo y las estrategias de desarrollo, |
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