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El segundo determinante para conseguir explotaciones agrícolas eficientes es el empleo de técnicas de cultivo y riego adecuadas.
Bajo disponibilidad de agua, la técnica más eficiente es el regadío; bajo escasez, los cultivos de huerta y de secano son los más apropiados.
Cultivo de regadío. Sus ventajas son:
4 Aumenta la superficie cultivada, sobre todo suelos áridos.
4 Eleva la producción de cosechas, tanto más si se combina con técnicas de incremento de rendimiento y lucha contra las plagas. Más de una cosecha al año en determinadas condiciones. Esto posibilita un cómputo de doble superficie cultivada a aquellas que dan dos cosechas, triple a las que dan tres cosechas.
4 Da seguridad al agricultor en la medida en que la red de riego le garantiza el agua, con independencia del régimen de lluvias.
4 Los cultivos de secano dependen extraordinariamente de las lluvias y siempre está la incertidumbre de que tras la siembra no llueva lo suficiente y se pierda en todo o en parte la cosecha. Esto no pasa con el regadío.
El sistema de regadío por excelencia es el asiático (el 63% de capacidad de riego mundial se halla en Asia): dobles cosechas de arroz, un 30% de trigo. El sistema japonés de cultivo de arroz es el más eficiente (0,045 hectáreas suministran 2.500 cal/persona/día). Estados Unidos necesita el doble e India siete veces más. La intensidad de los cultivos de regadío de África, Iberoamérica y Oriente próximo está entre 0,77 y 7,07. África es la peor de todas (exceptuando el área del Nilo).
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los cultivos de secano dependen demasiado de las lluvias |