| Un triángulo muy
viciado - nº2 Consumo, pobreza y deterioro ambiental |
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ACCIDENTES INDUSTRIALES |
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Una fuente de contaminación son los accidentes industriales, que provocan fugas incontroladas de sustancias tóxicas -principalmente a la atmósfera ya las corrientes de agua-, con repercusiones graves sobre los seres vivos, incluidos los humanos. Por paradójico que pueda parece1; la frecuencia de estos accidentes es más alta en países que pertenecen al grupo de los no industrializados, y desde luego las
consecuencias son más graves. La explicación es sencilla: las leyes son más permisivas; a veces, inexistentes. A veces, fábricas que pertenecen a la misma multinacional
cuentan con más o menos medidas de seguridad, según se encuentren en países del Norte o del SU1: Por supuesto, esta falta de seguridad no es privativa de las compañías transnacionales, pero resulta especialmente hiriente que empresas de los países ricos del Norte industrializado vayan a instalarse a otros puntos del Planeta donde los salarios bajos y las escasas medidas de seguridad aumentan sus márgenes de
beneficios. Es un caso más de trasvase de recursos del Sur al Norte. En España tuvimos la triste oportunidad de conocer las consecuencias de la falta de seguridad, en este caso en el transporte de mercancías peligrosas, cuando un accidente de tráfico provocó la tragedia del camping de Los Alfaques, en Tarragona. En México, las refinerías de petróleo cerca de centros urbanos, o dentro de ellos, ha provocado ya varios accidentes graves. En 1984, una fuga de petróleo en un barrio de chabolas de Sao Paulo (Brasil) provocó 500 muertos. El triste mérito de ser el mayor desastre industrial de la historia le cabe al ocurrido en Bhopal, capital del estado indio de Madhya Pradesh, en la llamada "noche del diablo" del 2 al3 de diciembre de 1984. La fuga de un gas tóxico isocianato de metilo de un depósito de una fábrica de pesticidas, perteneciente a la multinacional Union Carbide provocó 4,000 muertos, la pérdida de la vista a 20.000 personas, y otras 200.000 resultaron afectadas en un radio de 7 kilómetros. De hecho, esta ciudad de algo menos de un millón de habitantes que aquella noche funcionó como una cámara de gas, se ha convertido en una especie de Hiroshima de las catástrofes industriales. La fábrica no contaba con un sistema de alerta informatizado, sistema que sí tenía otra de las mismas características, también de Union Carbide, en Estados Unidos. La empresa había elaborado un "plan de racionalización" ante un descenso en las ventas, que de hecho consistía en contratar a personal no cualificado. El gobierno del estado, por su parte, había concedido una prórroga de la licencia, sin más condiciones, a pesar de un incendio en 1978 y varias muertes en 1981 y 1983. La empresa se encargaba de proporcionar apetitosas comisiones a un gobierno cuya complicidad era imprescindible para producir pesticidas con costos muy bajos, Hay que añadir; para completar el panorama, que los depósitos estaban por encima de su capacidad y que la fábrica estaba a un kilómetro de la estación de tren, a cinco del centro de la ciudad y rodeada de un superpoblado barrio de chabolas. |
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