| Un triángulo muy
viciado - nº2 Consumo, pobreza y deterioro ambiental |
|
VALOR Y PRECIO |
|
El procedimiento de establecer el precio de los bienes es decisivo en la forma y el ritmo de utilización y consumo de éstos, como es obvio. Que la planta de la que se obtiene un principio no cueste nada y que el producto
farmacéutico elaborado a partir del mismo esté sujeto a royálties es una
muestra de que los bienes materiales son considerados gratuitos, o poco menos. La economía de mercado establece por otra parte que es preferible el beneficio inmediato, de modo que hay que consumir antes de que se desgas- te, sin tener en cuenta que los recursos naturales han de ser considerados a la vez como bien y como servicio, y que sólo podremos contar con los servicios que nos prestan en la medida en que no se destruyen. En consecuencia, el uso sostenible de los recursos naturales no es factor que entre en las políticas económicas, y las llamadas "políticas ambientales" es una guinda, en el mejor de los casos poco más que remedio de desastres no evitados. La cuestión de fondo tal vez radique en que la economía de mercado y la sociedad de consumo a la que corresponde no es simplemente un sistema económico, sino de valores y de relaciones. Las colectividades que durante siglos han vivido en relaciones no económicas con su entorno, para las que naturaleza no es objeto de posesión, sino realidad de la que se forma parte, el concepto de "desarrollo sostenible" ni siquiera hay que formularlo: no es concebible un futuro de vida a costa de la muerte del entorno. En un sistema en el que el valor se mide en términos económicos, deberíamos al menos ser cuidadosos, de modo que el precio se ajuste lo más posible al valor o, al menos, no confundir uno con otro. Por ejemplo, si quienes tienen en sus manos decisiones políticas y comerciales -gobiernos, empresarios, prestamistas- empezaran a aplicar unos indicadores más ajustados al valor real de los bienes, las modificaciones en el panorama serían importantes, tanto en el terreno de las desigualdades Norte-Sur como en el respeto al medio ambiente. Yesta sugerencia sirve tanto para el comercio internacional como, por ejemplo, para el precio del agua de nuestros grifos y de la gasolina de nuestros coches. Con meridiana claridad lo afirma Janet N. Abramovitz " quienes deciden qué medir y qué valores asignar influyen pro- fundamente en cómo usar la naturaleza y en definitiva en su capacidad de seguir prestando servicios " |
|
- 35 - |
|
|