Crisis de la ética y de la racionalidad - nº 5
El nuevo orden global

Sumario

0.- LA CUESTIÓN ÉTICA


"Es necesario luchar contra la competitividad... El fin de una sociedad es el intercambio. Una sociedad cuyo motor es competir, es una sociedad que me dice que debo suicidarme. Si estoy compitiendo con el otro, no puedo intercambiar con él: debo dominarlo, destruirlo."

(Albert Jacquard, genetista francés)

No existen relaciones humanas que no estén penetradas por algún tipo de ética, entendida como un conjunto de valores y criterios que sirven para darle a toda acción una connotación "buena" o "mala". Por más pragmáticas que sean las opciones de los estadistas, de los empresarios transnacionales o de cualquier otro actor del escenario global, estas opciones están siempre fundadas en valores y criterios éticos.

Por tanto, el problema que tratamos aquí no es la "falta de ética" en las relaciones internacionales que configuran un orden global marcado por la desigualdad y por la injusticia, sino una ética centrada en falsos valores, unida solamente a los intereses ligados a la riqueza, al prestigio y al poder, o restringida a las peripecias superficiales de la historia contemporánea.

Una ética ciega, por tanto, a la realidad más profunda y conformada de un ser humano que es al mismo tiempo individuo y sociedad, punto culminante de la onda evolutiva de la Naturaleza y un ser siempre en construcción, cuya estructura y dinámica física, cultural y psíquica continúa evolucionando en un tiempo unitario e irreversible. Es fundamental identificar el sentido de esta evolución, pues es ella la que va a fortalecer las coordenadas para una ética fundada en lo real.

Así como el ser humano es, por naturaleza, relación consigo mismo, con  la  naturaleza, con  la  humanidad  en

ésta es una ética ciega a la realidad más profunda del ser humano, a la vez individuo y sociedad

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