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bre todo en un clima dominado por la ideología neoliberal. La tendencia a una competitividad exacerbada y predatoria, por un lado, y al oligopolio, por otro, se agudiza y la libertad en los mercados se limita a un número siempre menor de empresas. En consecuencia, tanto las estructuras meso y macro-socioeconómicas como las instituciones y las legislaciones nacionales, regionales e internacionales, se encuentran cada vez más inadaptadas e insuficientes para controlar los agentes globales y garantizar la democratización de los beneficios del progreso organizativo y técnico.
La otra es que, en el contexto del sistema de mercado globalizado, las crecientes ganancias de la productividad son apropiadas por los dueños y gestores del capital, acelerando la concentración de la renta, incitando la competición depredadora y generando este nuevo fenómeno de la historia económica del mundo, el crecimiento con desempleo. El sistema flexible que se globaliza está eliminando más empleos del que es capaz de crear. El capital y el mercado desregulado no priorizan el empleo ni las necesidades humanas. |