Crisis de la ética y de la racionalidad - nº 5
El nuevo orden global

Sumario

 
    Los niveles, las pautas y el crecimiento del consumo tienen efectos importantes en el empleo y, con ello, sobre la sociedad. Cuando se reduce el consumo, se reduce la demanda y tropieza el crecimiento económico, lo que resulta desastroso para los países de bajos ingresos.
 
    Pero los efectos sociales y económicos no se detienen ahí. El consumo tiene efectos secundarios -o costes externos- sobre la sociedad a través del proceso de producción. Esos efectos dependen de quién es empleado y de cómo participa en la producción y la comercialización, de quién se beneficia y quién sale perdiendo en la competencia por los mercados. Algunos productos pueden generar bastante empleo para los pobres y contribuir al desarrollo equitativo, como ocurre con la producción de prendas de vestir, que potencia a las mujeres con el empleo remunerado en Bangladesh, y el café cultivado por pequeños propietarios y comercializado por redes cooperativas.
 
    Por el contrarío, el consumo de bienes cuya producción explota el trabajo asalariado o a los pequeños propietarios perjudica a la sociedad mundial y atenta contra el desarrollo participativo y sostenible. Las alfombras producidas con mano de obra infantil privan a los niños de la educación y de su infancia.
 
    Los defensores de los consumidores denuncian esos efectos y propician un comercio justo mediante la etiqueta social y organizaciones sociales distintas. A medida que se reconoce en mayor medida la interconexión de consumidores y productores, los movimientos de consumidores pasan de defender sus propios intereses a promover objetivos sociales mundiales. Durante años los colectivos de consumidores se han movilizado sobre todo para exigir productos mejores y más baratos. Ahora prestan mayor atención a los efectos sociales de la producción y la comercialización. Y con la integración mundial de los mercados de consumidores esa movilización está pasando a tener carácter internacional. Los consumidores de Suecia exigen ropa hecha sin mano de obra infantil. El club Seikatsu de Japón está entablando comunicación de pueblo a pueblo con productores de Bangladesh, y los consumidores holandeses están formando alianzas con los pequeños agricultores de Costa Rica.
 
EFECTOS SOCIALES Y ECONÓMICOS
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