Tan cerca, tan lejos - nº 7
La cultura de la pobreza

Sumario

DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO (I)


   Cuando hoy hablamos de pobreza no nos referimos a lo mismo que hace unos    años; es obvio que el concepto ha cambiado. ¿Qué entendemos hoy por pobreza?    Aunque es difícil poder realizar una definición, es necesaria una referencia    precisa. Tomemos como punto de partida la realizada por el Consejo de Ministros    de la CEE en la Decisión que regula los programas europeos contra la pobreza:

      "A los efectos de esta Decisión, se entiende que la expresión 'pobre' se refiere a       aquellas personas, familias y grupos de personas cuyos recursos (materiales,       culturales y sociales) son tan limitados que les excluyen del mínimo nivel de       vida aceptable en los Estados Miembros en los que viven".

      Merece la pena destacar los elementos recogidos en la misma:

      1.- categoría social:
personas, familias y grupos cuyas condiciones de vida          consideramos de forma multidimensional, incluyendo los bienes básicos          también de tipo social y cultural;

      2.- relativa
a la distribución de los recursos, y por ello hace relación a la          estructura de acceso y asignación de los mismos;

      3.- excluyente:
la categorización de la pobreza como 'situación social' no se          resume únicamente en la carencia como categoría estática, sino que traduce          una 'situación social' dinámica que da de sí una situación de expulsión al          margen, no de inclusión social;

      4.- de un modo de vida aceptable:
es una situación social que se confronta          con lo que en nuestras sociedades hemos consensuado como aceptable, que          no es otra cosa que los derechos económicos y sociales y las 'condiciones' de          su ejercicio, que en la sociedad en que vivimos hemos reconocido como los          mínimos de ciudadanía.

      Veamos lo que implica esta toma de posición ante la pobreza:

      1.- El concepto de pobreza ha alcanzado rango de ciudadanía          europea, pues su referencia es el pleno ejercicio de los derechos          económicos y sociales
y no la pura situación de subsistencia; al mismo          tiempo, la pobreza sigue en relación con la desigual distribución de los bienes,          pues en una sociedad de abundancia hay ciudadanos que quedan al margen          del acceso a los mismos (mientras otros sobreabundan). Por esto cuesta          aceptar los números de la pobreza, porque es difícil asumir que en una          sociedad como la nuestra exista una gran cantidad de población que se          encuentra en 'infra ejercicio' de los derechos básicos, que es lo que conforma          el núcleo central de la pobreza. Lo que acaba exigiendo aceptar que la          pobreza es un fenómeno estructural.

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