REPORTAJES    3 de marzo de 2006        

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Cada año más de medio millón de mujeres fallecen por problemas en la gestación y el parto.

El 99% habitan en los países menos desarrollados. (Organización Mundial de la Salud, 2005)


Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, rubricados en el año 2000 por 189 naciones y representantes de numerosas instituciones privadas, establecen en sus metas 5 y 6 el compromiso de reducir en dos tercios, entre 1990 y 2015, la tasa de mortalidad de menores de cinco años y el de disminuir en tres cuartos, en el mismo periodo, la tasa de mortalidad materna. Estos Objetivos señalan la importancia de mejorar el acceso a la atención sanitaria de calidad, principalmente para mujeres y niños, como parte integral del proceso de reducción de la pobreza.

Si en 2003 el Informe de Desarrollo Humano elaborado por el PNUD calificaba de "bochornoso revés para el desarrollo" que más de medio millón de mujeres mueran al año por problemas en la gestación y en el parto, en 2005 la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaba que en numerosos países "el acceso universal a los cuidados sanitarios a los que tienen derecho todas las mujeres y niños está lejos de ser una realidad".

Según el "Informe Mundial de la Salud 2005", a pesar de que numerosos países han experimentado mejoras sustanciales en asuntos relacionados con el bienestar y la salud de mujeres, bebés y niños menores de cinco años, en otros la situación ha empeorado y se han producido incrementos preocupantes en las cifras de mortalidad de estos sectores de la población.

Así, señala la OMS, cada año se producen 136 millones de nacimientos en el planeta. Atenderlos es una de los principales objetivos a los que debe enfrentarse el sistema sanitario, en un mundo en el que hay más de 300 millones de mujeres afectadas por enfermedades crónicas o transitorias producto del embarazo o el parto.

En cuanto a los más pequeños cabe reseñar que cada año nacen muertos 3,3 millones de niños, que más de 4 millones no llegarán a cumplir un mes de vida y que otros 6,6 millones morirán antes de su quinto cumpleaños (generalmente por causa de enfermedades prevenibles), porque hasta bien avanzado el siglo XX, la salud de los más pequeños se consideraba una mera cuestión doméstica, en manos de las madres y de las comadronas. Con el tiempo la salud de niños y mujeres pasó a ser prioritaria para los sistemas sanitarios públicos, hasta que en los albores del siglo XXI se convirtió en el núcleo central de la batalla contra la pobreza y la desigualdad, en un asunto de derechos humanos.

Las causas de esta desatención son complejas y varían de un país a otro, aunque entre ellas pueden destacarse aquéllas que resultan más familiares (pobreza, guerra, desigualdad o enfermedades como el sida) y también la falta de acciones precisas y efectivas destinadas a lograr una inversión adecuada en los sistemas de salud pública y en cuestiones medioambientales.


En Orissa (India)

Programa Integral de atención sanitaria a niños y mujeres


El proyecto abarca 450 aldeas, principalmente rurales, del estado indio de Orissa correspondientes a quince distritos de las diócesis de Berhampur, Balasore y Salbampur. Gran parte de los beneficiarios, pertenecientes a diversas tribus aborígenes de las zonas montañosas o a grupos de campesinos de castas inferiores o sin casta, presentan un nivel socioeconómico bajo o muy bajo; más del 85 por ciento de la población de la zona vive por debajo del umbral de la pobreza.

La falta de tierra, o de documentos que acrediten la propiedad de los terrenos que cultivan, hace que estas personas dependan de los productos del bosque (leña, hojas…) para subsistir, lo que añade un grave problema de deforestación a su ya paupérrima situación.

El esfuerzo de la Iglesia Católica ha permitido elevar el índice de alfabetización en la zona hasta el 75 por ciento en los varones y el 50 por ciento en las mujeres. No sucede lo mismo con la atención sanitaria, bastante olvidada por el Gobierno. La pobreza, además de las malas condiciones ambientales y de la falta de formación e higiene, no permite a estas personas obtener alimentos con valor nutricional suficiente y hace que prevalezcan y resulten mortales dolencias evitables como la diarrea, la malaria, la tuberculosis o las enfermedades de la piel. Los sectores de la población más perjudicados son los niños menores de seis años, las mujeres en edad fértil y las adolescentes.

La situación llevó a la Asociación Católica de la Salud de Orissa a plantearse el Programa Sanitario Infantil, que lleva a cabo con ayuda de Manos Unidas, y que en realidad es un proyecto de desarrollo integral que abarca todos los campos y que tiene como finalidad conseguir una mejora global de la sociedad a la que va dirigido.

El principal motor del proyecto son los grupos de mujeres, ya organizados y muy activos, porque en las manos de las féminas recae el deber de velar por la salud en el hogar. La falta de educación y el analfabetismo son el principal escollo para que estas mujeres lleven a cabo su tarea de forma efectiva y eficaz.

La identificación de los casos de malnutrición de niños menores de cinco años en la zona del proyecto y la aplicación de las medidas necesarias para su tratamiento, junto a la organización de charlas mensuales para las madres, destinadas a mejorar los hábitos dietéticos, por medio de la utilización de los productos naturales del entorno, y las clases especiales para las mujeres embarazadas en las que se insiste en la importancia de la lactancia materna y en la higiene personal y alimentaria, constituyen las principales actividades del programa.

Además, las adolescentes reciben clases de educación sanitaria y consejo matrimonial, charlas sobre higiene personal y enfermedades de transmisión sexual (ETS).

De esta manera, capacitando y formando a las mujeres se pretende:
  • Mejorar la salud de las madres y los niños menores de cinco años de las diócesis en las que se desarrolla el programa.

  • Reducir la mortalidad de niños menores de cinco años de 25 a 5 por cada 1.000.

  • Reducir la mortalidad neonatal de 87 a 10 por cada 1.000.

  • Reducir la mortalidad materna de 498 a 50 por cada 100.000.

  • Corregir la malnutrición infantil.

  • Dar a las adolescentes información suficiente acerca de las condiciones más seguras para afrontar la maternidad y el cuidado de los hijos.

  • Concienciar a los más jóvenes sobre la importancia de la higiene y los peligros de las ETS.
El proyecto beneficiará aproximadamente a un colectivo de unas 30.000 personas.

  © Manos Unidas 2004

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