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Departamento de Tecnologías Apropiadas, o donde habita el ingenio
En la segunda planta del edificio donde se localiza la sede de los Servicios Centrales de Manos Unidas en Madrid hay un pequeño despacho, que no tendría nada de particular si no fuera porque, en tan reducido espacio, se concentra tal proporción de talentos y cerebros que casi asusta.
En ese escenario, diminuto y atiborrado de archivos, capetas y papeles, todo vale. Y no queremos decir que esté exento de normas y reglas, que las hay, principalmente para que todo tenga cabida, sino porque cualquier material de desecho es utilizado para fabricar curiosos inventos destinados a favorecer la vida de las personas más necesitadas de los países en desarrollo. Cocinas solares, destiladores solares, atrapanieblas, calentadores, esterilizadores… todo un mundo de ingenios fabricados con productos reciclados.
Aparatos y sistemas realizados con medios domésticos, del tipo “hágaselo usted mismo”, que esta colección de sabios diseña y construye, ya en nuestra sede, ya en sus casas, que luego son probados en la casa madrileña que Juan Urrutia, coordinador del Departamento, posee en Collado Villalba. Muchos son los guisos “de rechupete”, gustan decir, cocinados en los días de verano, y muchos son, también, los congresos, ferias y exposiciones, a los que han asistido estos inventores para mostrar la utilidad de estos instrumentos.
La dilatada experiencia de estos profesionales permite que, previa petición de los coordinadores de zona, estudien solicitudes de proyectos que se reciben en Manos Unidas y que pudieran tener un carácter más técnico, para comprobar su viabilidad. El Departamento de Tecnologías apropiadas emite un pequeño informe que se adjunta a la solicitud.
Unas 20 personas, entre voluntarios fijos y colaboradores, forman el plantel que habita el “pequeño camarote de los hermanos Marx”; cada cual con un currículo profesional más que apabullante: ingenieros industriales, agrícolas, de caminos, de minas, aeronáuticos, petroquímicos, ICAI, físicos, químicos, veterinarios, arquitectos, traductoras a inglés y francés, administrativos… Impresionante ¿no?
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