Solo dos días de visita han sido suficientes para que Pepe Rodríguez Rey haya comprobado sobre el terreno que la cooperación es necesaria.
En estos días he visto que las aportaciones que recibe Manos Unidas llegan a su destino transformadsa en educación, sanidad, pozos y huertos… En futuro. Hoy vuelvo a España con el corazón agradecido y el alma encogida.
Desde allí, todavía sobrecogido y emocionado por lo visto, el chef asegura que cuando conoces esas realidades, «que te suenan porque lo has escuchado toda la vida, pero que no llegas a comprender y entiendes el porqué del trabajo que las misioneras y Manos Unidas llevan a cabo para hacerles frente, te preguntas realmente... ¿Qué es lo que pasa en este mundo?».
Por ello, no deja de dar las gracias a los colaboradores de Manos Unidas, «porque es una barbaridad lo que se hace. Hay una labor extraordinaria de gente que hace tanto por otros…».