«La brecha entre las personas que acceden a la educación y las que no complica sobremanera la existencia de una justicia social universal»

Un proyecto educativo en Honduras, impulsado por ACOES

Así se expresaba ayer Silvia Caparrós, del departamento de Empresas de Manos Unidas Barcelona, durante su intervención inicial en el seminario web «Educación y Justicia Social», organizado conjuntamente con la Universidad Ramon Llull y Fundación Pere Tarrés.


Silvia Caparrós, en una imagen reciente.

Ella fue la encargada de abrir la sesión, que se celebró con la idea de profundizar en el papel de la educación, la cooperación y el compromiso en la construcción de sociedades más justas y humanas.

Acerca del mayor desafío futuro, Silvia se expresó con estas palabras: «Ya no basta con garantizar el acceso. La educación debe capacitar a las personas para comprender el mundo, adaptarse a los cambios sociales, tecnológicos y culturales y participar activamente en la sociedad, a fin de que ésta sea más justa e igualitaria. Hoy, más que nunca, todo esfuerzo por la educación es primordial y prioritario».

En ese sentido, explicó la fuerte apuesta de Manos Unidas por la educación: «Creemos firmemente que la educación es un motor de transformación: transforma a la persona, que a su vez transforma su entorno, su comunidad y, en última instancia, la sociedad en su conjunto. Una transformación que crece de abajo hacia arriba, para a impregnar todo el sistema. Solamente el año pasado, impulsamos más de 150 proyectos educativos, con una inversión de más de 10 millones de euros».


Óscar Mateos, en una imagen de archivo.

Por su parte, Óscar Mateos, vicedecano de Calidad, Alumnado/Alumni y Empleabilidad de la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna-URL, hizo una disertación sobre como la actual era del espectáculo, con dirigentes histriónicos y disruptivos como Donald Trump, parece estar degradando la aceptación global de la justicia social: «Tras la Guerra Fría, el mundo avanzó hacia la voluntad de tener un marco global y universal que protegiera los derechos humanos y la justicia social, pero ese acuerdo, hoy por hoy, parece menos firme que nunca. Detectamos una banalización de los derechos de las personas, casi despreciándolos, como si algunos seres humanos valieran menos que otros».

El doctor Mateos señaló 5 puntos que podrían revertir esta situación: «Volver a poner a las personas en el centro de la información, en lugar de hablar de grupos sin un rostro visible; educar contra la globalización de la indiferencia; cultivar el pensamiento crítico; dejar que todas las culturas puedan exponer su punto de vista; y reconstruir la cooperación internacional (muy tocada por asuntos como el cierre de USAID)».


Patricio Larrosa, en las oficinas de Manos Unidas..

Después, fue el turno del padre Patricio Larrosa, socio local de Manos Unidas en Honduras, y que acompañó a la delegación de Barcelona durante la semana de lanzamiento de la Campaña 2026 («Declara la guerra al hambre»).

El religioso explicó que en Honduras, país donde un tercio de la población es menor de 18 años, hay casi un millón de niños fuera del circuito educativo. Por ello, a su llegada al terreno, lo primero que se propuso fue luchar contra esta situación, que socava los derechos básicos de los más pequeños, y pone en serio peligro su desarrollo personal, así como el de la nación.

Consciente de la grave violencia que asola a Honduras, con armas y bandas campando libremente, el padre Patricio afirmó convencidamente que el problema no se resolverá nunca con cárceles y castigos punitivos sino con educación. Incluso los mareros que rondan los proyectos de ACOES, ONG de monseñor Larrosa, acaban llevando a sus hijos a las escuelas de la entidad, conscientes de que la educación es la única forma de que sus vástagos no cometan sus mismos errores.

En la actualidad, la asociación atiende a 10.500 alumnos en todo el país, que dedican la mitad del día a ayudar a los demás, y la otra mitad a ser “ayudados”, es decir, a ir clase. Además, tienen convenios con diversas universidades españoles, favoreciendo el intercambio de estudiantes entre España y Honduras.

Patricio Larrosa finalizó su intervención animando a todos los presentes a viajar al país centroamericano para descubrir «una realidad que no es como los medios cuentan».

Cerró el acto Carlo Gallucci, vicerrector de Relaciones Internacionales y Estudiantes de la Universidad Ramon Llull, con esta frase: «Queremos formar buenos estudiantes y magníficas personas, con ánimo de transformar el mundo».

Vuelve a ver el webinar

Durante el acto, también intervinieron Josep Oriol Pujol, director general de la Fundació Pere Tarrés, y Anna Berga, directora del grado en Trabajo Social de la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés-URL.

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