Saludo de nuestro Obispo

DECLARA LA GUERRA AL HAMBREMons. Abilio Martínez Varea

      Queridos diocesanos:

Este es el lema que Manos Unidas ha elegido para la campaña de este año 2026.  Manos Unidas es una Organización no Gubernamental para el Desarrollo formada por voluntarios, sin ánimo de lucro, católica y seglar, que lleva trabajando 67 años. Sus líneas de trabajo prioritarias son dos: la financiación de proyectos de desarrollo en países del Sur y la sensibilización de la población en España, dirigida especialmente al ámbito de la educación y a toda la sociedad en general.

       Durante un quinquenio (2023-2027) Manos Unidas quiere esforzarse en conseguir la dignidad global, liberando a la humanidad de la pobreza, del hambre y de la desigualdad. Y para ello tiene un reto: trasladar a la sociedad cómo la crisis medioambiental global está afectando a millones de personas en todo el planeta, pero de una manera más evidente a los pueblos más vulnerables. El Papa Francisco nos recordaba que es importante educar para la alianza entre la humanidad y el entorno, partiendo desde la conversión personal: “la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior…Recordemos el modelo de san Francisco de Asís, para proponer una sana relación con lo creado como una dimensión de la conversión íntegra de la persona”. (Laudato Si, 217 y 218). 

       Las personas tenemos que darnos cuenta de nuestra responsabilidad en el cuidado de la casa común. Hay que luchar por conseguir un mundo mejor, colaborando en la obra creadora de Dios y dejar lugar para la esperanza. Pero ese cambio, tiene que empezar desde dentro y desde la generosidad y el cuidado del prójimo. El Papa Francisco (cf. LS 220) nos recuerda que esta conversión supone varias actitudes para llevar este cuidado lleno de ternura hacia el otro: 

  • Gratitud y gratuidad: reconocer que el mundo es un don recibido del amor del Padre, lo que implica actitudes de renuncia en favor de los demás.
  • Conciencia amorosa de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres.
  • Desarrollo de la creatividad y entusiasmo, para resolver los graves problemas del mundo. Se trata de una responsabilidad que brota de la propia fe que nos empuja a luchar por un mundo mejor para todos.

       Quiero agradecer el trabajo que los miembros de la Delegación de Manos Unidas vienen realizando en nuestra diócesis de Ciudad Real. Gracias a todos y cada uno de vosotros, porque sin vuestro esfuerzo generoso, esta realidad de fraternidad no sería posible. En mi viaje a Camerún pude comprobar cómo los proyectos de manos Unidas se hacen realidad y se convierten en bálsamo para aquellas personas que viven en situaciones desfavorecidas. Los 10 proyectos que nos han asignado a la Diócesis de Ciudad Real corresponden a tres continentes diferentes: África, Asia y América.

  • En Zimbabue, concretamente en la ciudad de Gweru, se impulsa un proyecto de seguridad alimentaria, nutrición y acceso al agua con un coste de 121.496,00 €. En una región duramente afectada por la sequía y la inestabilidad económica, esta iniciativa permitirá mejorar la producción agrícola familiar, garantizar una alimentación más equilibrada y facilitar el acceso a agua potable, elemento esencial para la salud y el desarrollo comunitario.
  • En Malawi, el proyecto —dotado con 55.478,00 €— está orientado a la mejora del derecho a la salud y a la inclusión social de las personas con albinismo. En este país, quienes padecen esta condición sufren una fuerte discriminación y graves riesgos para su salud. La intervención busca asegurar atención médica adecuada, protección frente a la violencia y programas de sensibilización que favorezcan su integración plena en la sociedad.
  • En el este de Kenia, en la localidad de Maralal, se apoya el fortalecimiento de la formación práctica de las alumnas de Irene School. Este proyecto pretende mejorar la calidad educativa y la capacitación profesional de jóvenes mujeres, ofreciéndoles herramientas reales para acceder a un empleo digno y romper así el círculo de pobreza en el que viven muchas de sus familias.
  • En el estado de Maharashtra, en la zona de Amravati, en India, se desarrolla un programa integral de mejora socioeconómica en seis comunidades tribales, con un presupuesto de 74.222,00 €. Se trata de una intervención que combina formación, fortalecimiento comunitario y apoyo a iniciativas productivas, con el fin de promover la autonomía económica y la dignidad de poblaciones tradicionalmente marginadas.
  • También en India, en el estado de Madhya Pradesh, concretamente en Bhopal, se ejecuta la tercera fase de un proyecto destinado a mejorar el acceso de las comunidades rurales a la atención sanitaria, con un coste de 55.478,00 €. Esta iniciativa facilita servicios médicos básicos, promueve la prevención de enfermedades y forma a agentes de salud locales, reforzando así el sistema sanitario comunitario.
  • En Filipinas, en la isla de Mindanao, se lleva a cabo un programa de promoción de la cultura de paz y educación inclusiva, dotado con 90.009,00 €. En un contexto marcado por tensiones sociales y conflictos, este proyecto apuesta por la educación como camino para la reconciliación, la convivencia y la integración de los sectores más vulnerables.
  • En el municipio de Viacha, en Bolivia, se trabaja en la gestión del agua y la mejora de la alimentación en zonas periurbanas, con una inversión de 75.167,00 €. La iniciativa fortalece la organización comunitaria, mejora las infraestructuras hídricas y promueve prácticas agrícolas sostenibles que aseguren una nutrición adecuada para las familias.
  • En Haití, en el departamento de Artibonito, se desarrolla un proyecto orientado a la mejora de las condiciones de vida de los hogares de trece comunidades especialmente vulnerables. En un país profundamente afectado por la inestabilidad y la pobreza estructural, esta intervención busca reforzar la seguridad alimentaria, el acceso a recursos básicos y la resiliencia comunitaria.
  • En Perú, se impulsa la tercera fase de un programa de fortalecimiento de capacidades para la prevención de la trata de personas, con un coste de 53.289,00 €. El proyecto fomenta la coordinación entre instituciones, la formación de líderes locales y la sensibilización social, con el objetivo de proteger especialmente a mujeres, jóvenes y menores frente a esta grave vulneración de derechos.
  • Por último, en la provincia de Loja, en Ecuador, se desarrolla un proyecto de acceso al agua como derecho humano, con un presupuesto de 93.023,00 €. La iniciativa garantiza sistemas de abastecimiento equitativos en comunidades rurales, mejorando la salud, la higiene y las oportunidades de desarrollo de sus habitantes.

      Estos diez proyectos son expresión concreta de la solidaridad y el compromiso de nuestra Iglesia diocesana. A través de ellos, la generosidad de tantas personas se transforma en esperanza real para miles de hermanos y hermanas.

       Como decía el Papa Benedicto en su homilía en el inicio de su ministerio petrino el 24 de abril de 2005: “los desiertos exteriores se multiplican en el mundo porque se han extendido los desiertos interiores”. Queridos diocesanos, seamos generosos, no dejemos que nuestro corazón se seque, y hagamos florecer la generosidad en todos nosotros.

+ D. Abilio Martínez Varea

Obispo- Prior de Ciudad Real

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