“24 HORAS” para “COMPARTIR LA LUZ” en la parroquia de SANTIAGO APÓSTOL, de CIUDAD REAL

Las 24 Horas es una cita simbólica de Manos Unidas que cada año nos invita a iluminar el mundo con un gesto que simboliza esperanza y solidaridad.    

La XIII edición de las 24 Horas se enmarca en la campaña «Compartir es nuestra mayor riqueza». La luz que compartimos nos recuerda que ninguna oscuridad es definitiva y que cada gesto de solidaridad tiene el poder de abrir caminos de esperanza. Compartir la luz es abrir el corazón, es reconocer que lo que tenemos -tiempo, ternura, escucha, recursos- se multiplica cuando se da.

Un año más, la comunidad parroquial de Santiago Apóstol, presidida por nuestro párroco D. Antonio Ruíz, se ha sumado a esta iniciativa, encendiendo las velas (o la linterna del móvil) para compartir la esperanza con quienes, en cualquier rincón del mundo, luchan por salir adelante, con la convicción de que cada luz, cada gesto, contribuye a un mundo más justo y solidario.

En un mundo donde abundan las sombras del egoísmo, la desigualdad y la indiferencia, hoy elegimos encender juntos la luz del encuentro. Como nos pedía el papa Francisco, «dejémonos atraer desde ahora por la esperanza y permitamos que, a través de nosotros, sea contagiosa para cuantos la desean”».

Al término de la Misa de la tarde del sábado, 8 de noviembre, los fieles se unieron en la escucha y el encendido de luces, con el grupo de voluntarias de MMUU, que procedieron a leer el manifiesto; el sacerdote, que durante la celebración de la Eucaristía recordó la simbología de esta acción y el valor de la responsabilidad y la solidaridad de todos con los más desfavorecidos, concluyó el gesto con la oración final de petición, como expresión de confianza en la bondad y generosidad de Dios.

La luz se enciende como signo de compromiso con la vida, con la fraternidad, con la paz. En nombre de quienes buscan refugio, pan o consuelo y de los pueblos que sufren la guerra, el hambre o la exclusión. Iluminamos el mundo por la tierra herida, que clama por cuidado y respeto, y por todos los hombres y mujeres que, aun en medio de la oscuridad, siguen creyendo que un mundo más justo es posible.

La luz que desprendemos sirve para iluminar el mundo y la vida de las personas que más lo necesitan.

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