Compartimos nuestra Luz para iluminar el mundo con la llama de la esperanza con los alumnos de catequesis de nuestra parroquia.
La luz se enciende como signo de compromiso con la vida, con la fraternidad, con la paz. En nombre de quienes buscan refugio, pan o consuelo y de los pueblos que sufren la guerra, el hambre o la exclusión. Iluminamos el mundo por la tierra herida, que clama por cuidado y respeto, y por todos los hombres y mujeres que, aun en medio de la oscuridad, siguen creyendo que un mundo más justo es posible