El pasado domingo, 8 de febrero, ha tenido lugar la celebración del compromiso eclesial de Manos Unidas en la Campaña contra el hambre en el mundo; su Jornada Nacional de inicio de la Campaña número 67, bajo el lema: “Declara la guerra al hambre”. Y un año más, la Catedral de Ciudad Real, ha acogido esta jornada con la celebración de la eucaristía presidida por nuestro obispo, don Abilio Martínez Varea, con quien han concelebrado, don Juan Carlos Fernández de Simón, canciller-secretario general; don Bernardo Torres Escudero, presidente del cabildo; don Felipe Muñoz Maldonado, delegado de la Acción Socio-caritativa; don Vicente Ramírez de Arellano y don Alejandro Molina Rodríguez, canónigos de la catedral, y el diácono, don Diego Planas.
En la homilía, el Sr. Obispo profundizó en el mensaje de la primera lectura del profeta Isaías que nos invita a la práctica de la misericordia y a compartir con los pobres. Don Abilio ha subrayado la necesidad de promover una fe comprometida, lejos de una práctica intimista y reducida al culto, pues una auténtica fe debe llevarnos necesariamente a un compromiso con las realidades y necesidades de nuestro mundo. Finalmente, don Abilio ha animado a la comunidad a colaborar con Manos Unidas en su lucha contra la pobreza y el hambre, a través de sus proyectos de desarrollo.
Acompañaron a la comunidad cristiana de la Catedral, el nuevo presidente diocesano de Manos Unidas, don Juan de Dios Rojo Gómez y un grupo de miembros y voluntarios del equipo de la delegación y del grupo de Manos Unidas de Valdepeñas, que participaron activamente en las lecturas, así como el coro de la parroquia de Santiago que animaron la liturgia.
En el comunicado para la colecta, el presidente diocesano de Manos Unidas invitó a colaborar con esta causa, de combatir la pobreza, “que nos hace más humanos y más cristianos, pues cada aportación es una semilla de esperanza para millones de hermanos nuestros”.
Toda la comunidad cristina compartió generosamente en la colecta destinada, en su totalidad, al fondo común de proyectos de desarrollo de Manos Unidas, para mejorar las condiciones de vida de los más vulnerables del Sur y dignificar su vida, apoyando proyectos de reconstrucción de escuelas, el acceso al agua potable, la seguridad alimentaria y la reinserción de refugiados.