El día 16 de septiembre de 2025 ha tenido lugar una Eucaristía, a la que ha asistido el Equipo diocesano de la Delegación de Manos Unidas, en la parroquia Santiago Apóstol de Ciudad Real, concelebrada por D. Felipe Muñoz, consiliario de Manos Unidas y D. Antonio Ruíz, párroco.

Con motivo del comienzo de curso 2025-26, después del descanso vacacional de verano, nos hemos reunido en torno a la celebración eucarística, en acción de gracias para dar culto al Señor.
Como voluntarias tenemos interiorizado que, aunque es importante la transmisión de los valores y los principios de Manos Unidas, alimentados del Evangelio y promocionados por la Doctrina Social de la Iglesia, lo fundamental es dar testimonio de la resurrección de Cristo, para transformar el mundo, en nuestro entorno y en el mundo más desfavorecido. Con este propósito ofrecemos al Señor nuestro esfuerzo y nuestro trabajo, que sean reflejo de la auténtica entrega y amor a los demás. Es mucho el trabajo que tenemos por delante, es mucha la responsabilidad y es grande el reto: devolver la dignidad de la que todo ser humano debe ser depositario por ser criatura de Dios. Pero, sabemos que Dios está al lado de MMUU, damos gracias a Dios que nos acompaña y nos guía en el camino, es quien da sentido, fuerza y aliento a la labor del voluntariado; confiamos en Él y así, con fe, nos ponemos a su servicio. Damos gracias a Dios también por los feligreses que apoyan y colaboran con nuestra Misión.
Pedimos a Dios que nos infunda su Espíritu en los objetivos, las decisiones y en las acciones que llevemos a cabo.

Antes de la Eucaristía, con la dirección de la presidenta-delegada, Conchita Martínez, se ha desarrollado la primera reunión del equipo diocesano para plantear y organizar el Plan trimestral en el marco de la actual Campaña de 2025.