En la tarde del pasado 3 de febrero, en la Parroquia de Santiago Apóstol de Ciudad Real, nos reunimos unas 100 personas para celebrar la vigilia anual de Manos Unidas y orar por sus intenciones, en solidaridad con los más desfavorecidos de los países del sur, con los que trabajamos.
En el marco de la LXVII campaña de Manos Unidas, el lema de este año 2026 “DECLARA LA GUERRA AL HAMBRE” oramos y reflexionamos sobre la conexión que existe entre el hambre, la pobreza, la desigualdad y las múltiples formas de violencia que atentan contra la paz. Combatir la pobreza es construir la paz. Con esta intención nos dispusimos a vivir la celebración de la vigilia, abiertos a la acción del Espíritu Santo en nosotros y dispuestos a corresponder; por ello comenzamos la vigilia con la canción “Ven Espíritu ven” del grupo Hakuna.
Se presentaron ante el altar una paloma como símbolo de paz; un pan simbolizando el sustento universal; un puchero como utensilio de preparación de alimento, y una cuchara como herramienta capaz de alimentar la paz y hacer frente a la batalla que no da tregua.
La vigilia se desarrolló mediante la presentación de diapositivas, guiadas por un monitor, y con la colaboración del coro parroquial que acompañó interpretando las canciones que fueron seguidas por la comunidad. S
e leyeron algunos textos de los últimos papas alusivos a la paz. La homilía elegida fue el pasaje del Evangelio de S. Jn. 20,19-23, que con concisas y acertadas palabras predicó el párroco, relacionando el evangelio y el lema de Manos Unidas. Al finalizar la vigilia, el sacerdote invitó a los asistentes a que formaran parte de la Asociación.
Este año, en nuestra campaña, regresamos a nuestros orígenes, inspirados por nuestras fundadoras, quienes hace más de 66 años fueron conscientes del sufrimiento de millones de personas, condenadas a morir de hambre. Por ello, declaramos la guerra al hambre como paso para construir la paz.
Nuestro planeta está plagado de conflictos; armados, ideológicos, económicos … guerras absurdas en las que invertimos cantidad de energía, recursos y tiempo.
Desde Manos Unidas nos preguntamos ¿y si esta energía, recursos y tiempo lo pusiéramos al servicio de una lucha silenciosa, pero importante que beneficiara a millones de personas? Hablamos de la lucha contra el hambre.
Las cifras del hambre crecen día a día, y podríamos hablar de una pandemia silenciosa, que se cobra la vida de miles de seres humanos sin ocupar ninguna portada, por tanto, es imposible hablar de paz.
Podríamos decir que declarar la guerra al hambre debería ser la única guerra lícita en el mundo en el que vivimos, pero desgraciadamente quedan muchas batallas que ganar como demuestra el video de la campaña de MANOS UNIDAS. Agradecemos a los párrocos de Santiago Apóstol, su apoyo a la Campaña, su presencia en la Vigilia, su solidaria colaboración con esta Delegación y recordar a los presentes, antes de despedirnos, que necesitamos voluntariado.
Muchas gracias también, a los componentes del coro de esta parroquia que nos han acompañado maravillosamente con los cantos.
Muchas gracias a todas las personas que nos han acompañado, unimos nuestras manos para ser instrumentos de paz en nuestras vidas allí donde el Señor nos ponga y hacer posible un mundo más fraterno.