Círculo de Silencio. Noviembre 2025

 

PERSONAS SIN HOGAR.  AÑO JUBILAR 2025

 

 

 

           

 MANIFIESTO NADIE SIN HOGAR 2025

Sin hogar, pero con sueños.

Sueños que  hablan de vida, de derechos, de emociones y de esperanza.

Este año, en la campaña por el Día de las Personas Sin Hogar, soñamos con algo muy sencillo y profundamente humano: que toda persona tenga garantizado su derecho a un nivel de vida digno.

Un derecho que asegura el acceso a la salud, a una vivienda adecuada, a una alimentación suficiente, al vestido, a la asistencia médica, a servicios sociales y a una red de protección frente a las adversidades. Un derecho básico, pero aún inalcanzable para muchas personas: un hogar, un lugar donde un persona o grupo de personas habita, creando en ellas la sensación de seguridad y calma.

Personas sin hogar. Personas con historias. Personas con sueños. Porque todas y todos soñamos. Y, sin embargo, hay quienes ven como su realidad se transforma en una pesadilla diaria cuando su estabilidad económica social, familiar o laboral se tambalea. Cuando desaparecen las redes de apoyo. Cuando el sistema no responde.

Queremos visibilizar los sueños silenciados de quienes cada día se enfrentan a múltiples barreras:

  • Personas que, aun trabajando, no pueden acceder a una vivienda.
  • Personas migrantes atrapadas en la invisibilidad.
  • Víctimas de violencia machista que no encuentran una salida segura.
  • Personas con discapacidad que no hallan oportunidades laborales.
  • Mujeres y hombres con problemas de salud mental.
  • Jóvenes ex tutelados/as a quienes se les cierran las puertas justo al alcanzar la mayoría de edad.
  • Mayores sin red familiar ni pensión suficiente que garantice unas condiciones dignas.
  • Personas LGTBIAQ+ que han sido expulsadas de sus hogares o discriminadas.
  • Madres solas que luchan por mantener a sus hijas e hijos junto a ellas.

Ellas y ellos también sueñan. Sueñan con crear un hogar, con tener, reconocimiento, con pertenecer. Sueñan con que sus derechos no se esfumen al perder una vivienda. Con que sus emociones no sean invisibles. Con que la esperanza no se desvanezca.

En España, hay muchos hogares, hogares muy diferentes, pero en todos hay similitudes, las personas que habitan en ellos tienen sueños, sueños para mejorar su vida, sueños en donde se respeten sus derechos, sueños que validan sus emociones y sueños que dan esperanza: ESPERANZA de que mi sueldo me permita vivir, no solo sobrevivir, ESPERANZA de que pueda recibir ayuda para superar mi adicción sin ser juzgado, ESPERANZA de que mi cita en Extranjería llegue, para poder vivir y trabajar con dignidad, ESPERANZA de que, al denunciar la violencia sufrida, encuentre apoyo y no soledad, ESPERANZA, de que mi discapacidad no sea una barrera para aportar, ESPERANZA de que mi diagnóstico en salud mental no me excluya, sino que sea comprendido; ESPERANZA de que el sistema no me dé la espalda, ni al cumplir los 18, ni cuando ya peino canas, ESPERANZA de que pueda ser quien soy sin miedo, y sentir seguridad allá donde vaya, ESPERANZA de que deje de temer el perder a mis hijas e hijos por no contar con un techo que nos cobije. ESPERANZA de que mi sueldo me permita vivir, no solo sobrevivir.

Porque sin hogar no significa sin vida. Ni sin derechos, ni sin emociones, ni sin sueños. Por ello hoy reivindicamos que las administraciones y los poderes públicos garanticen derechos en un compromiso real, queremos la oportunidad de crear un futuro para todas y todos.

Para. Acércate. Actúa.

Queremos invitarte a detenerte, a mirar de cerca estas realidades que muchas veces se esconden detrás del prejuicio o la indiferencia. A acercarte, a implicarte, a construir comunidad. A actuar, porque el sínhogarismo no es un problema individual, sino colectivo. Porque el cambio comienza cuando soñamos juntas y juntos.

Tenemos un sueño compartido. Soñemos en piral. Construyamos vínculos, comunidad, esperanza. Queremos la oportunidad de crear un futuro mejor, queremos que se respete el derecho a tener un hogar para vivir, empleo y formación para mejorar nuestra situación, atención social y sanitaria para superar nuestras dificultades, respeto y dignidad para todas las personas.

 

Porque toda persona, tenga o no hogar, merece vivir con dignidad.

 

      

 

 

 

 

 

 

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