Anoche, en el atrio de la Catedral de Jaca, nos unimos en la iniciativa de Manos Unidas: “24 Horas para Iluminar el Mundo”.
Un acto sencillo, pero cargado de simbolismo. Encendimos nuestras velas, compartimos oración, música y compromiso, recordando que cada pequeño gesto puede encender esperanza allí donde más se necesita.
Gracias a todas las personas que se acercaron y participaron, y a quienes mantienen viva la luz de la solidaridad.
Sigamos trabajando juntos para que la oscuridad de la injusticia dé paso a la luz de un mundo más humano.