CARTA PASTORAL

 

El Obispo de Cartagena

Murcia, enero del 2018

Comparte, es lo que importa

En este domingo se unen dos cosas que nos afectan especialmente, la Palabra de Dios y la campaña de Manos Unidas, las dos van en la misma dirección y convergen en el cuidado y respeto a la persona humana, creada por Dios. La organización católica nos recuerda que debemos abrir bien los ojos para ver a todos los que pasan hambre y sed, a todos los que están “señalados” y van gritando como los “leprosos” de nuestra época, pidiéndonos el milagro de la curación, el milagro de un corazón lleno de ternura y de misericordia como el de Jesús, el milagro de saciar su hambre y su sed. La Palabra de Dios se expone con claridad y nos dice que la peor lepra que padecemos es la de nuestros pecados, que nos impiden amar, servir, cuidar y no pasar de largo con indiferencia. El Papa  Francisco le grita al mundo desde la misma acera de los desheredados, sumando fuerzas para hacernos caer en la cuenta de que el milagro está al alcance de nuestras manos, que debemos aprender a COMPARTIR. Mientras tanto, nuestra cultura se empecina en alejarse de las necesidades de estos hermanos, pero también se está alejando de Dios, se aleja de la solución de estos problemas, porque no les interesa. Desgraciadamente no podemos contar con los que no tienen la intención de fomentar la esperanza, la luz, la vida y así no vamos a ninguna parte.

Lo que nos propone el Santo Padre es dejarnos llevar del Evangelio de una adhesión vital a Cristo, hacer las cosas con el mismo corazón de Cristo, en silencio, escuchando, estando cerca de los que sufren... El leproso nos ha dado una gran lección, que se fio del Señor y por eso le pedía con fe. Esto les chocará un poco a los que se ríen de estas cosas, igual pasaba en tiempos de Jesús, pero el camino es la fe, fiarse de Dios, para seguir cumpliendo las Bienaventuranzas. Ayudar a los hermanos supone darles el pan diario y el alimento de la fe, que conozca a Dios.

¡Cuánto por hacer!

Manos Unidas sale de campaña todos los días para decirnos a voz en grito que nos alejemos de todas las injusticias que crean tantos “marginados”, para que tomemos conciencia de que todos somos hijos de Dios y hermanos y que es necesario que trabajemos por hacer desaparecer estas diferencias tan grandes que hemos creado entre nosotros, porque se han levantado demasiados muros que nos separan, muros que excluyen a muchos de la convivencia y de la familia humana. Este año la campaña de Manos Unidas ofrece la solución: COMPARTIR. Así de sencillo, sin complicaciones que hagan esta aventura imposible, compartir la vida, el corazón y el bolsillo. Pero todos sabemos que para llegar a este nivel hay que escuchar a Cristo, que habite en medio de nosotros, para seguir su ejemplo. El papa Francisco decía en la catequesis del miércoles pasado, que debemos saber escuchar la Palabra, dejar que ésta llegue al corazón y del corazón pase a las manos. Si nuestra respuesta no es el servicio, la ayuda al hermano, derribar esos muros que nos separan,… tendremos que revisar si escuchamos bien la voz de Dios. Comparte, da, entrégate y da gloria a Dios.

 

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

 

 

 

 

 

 

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