62 voces jóvenes que nos recuerdan por qué caminamos

Durante la XXXI Marcha de la Solidaridad de Manos Unidas, el pasado 25 de febrero, en el Loreto, propusimos a los jóvenes un momento especial dentro de la jornada: parar, escucharse y reflexionar juntos.

En pequeños grupos, los alumnos recibieron una pregunta sobre solidaridad, justicia, paz o compromiso. El objetivo era sencillo: conversar, compartir ideas y escribir una respuesta conjunta.

En total se repartieron 70 tarjetas con preguntas diferentes.

Recibimos 62 respuestas escritas por los propios alumnos.

62 reflexiones que demuestran que los jóvenes no solo caminan por una causa solidaria: piensan, sienten y se posicionan ante las injusticias del mundo.

Sus palabras hablan por sí solas.

Cuando les preguntamos qué significa “declarar la guerra al hambre”, respondieron:

“Es un grito para implicarnos en una acción concreta contra el hambre.”
“Comprometerse firmemente a combatirla con todos los recursos posibles.”
“Luchar para que nadie se quede sin comida.”

También demostraron entender que el hambre no es solo falta de alimentos:

“El hambre no es solo falta de comida, también falta de agua, educación o vivienda.”
“Hay falta de recursos y también falta de implicación.”
“El hambre también es falta de amor, salud u oportunidades.”

Cuando hablamos de injusticias del mundo, mencionaron las guerras, el racismo, la desigualdad de género, la pobreza o las diferencias sociales.

Pero también hablaron de soluciones.

Muchos jóvenes creen que el cambio empieza con pequeños gestos cotidianos:

“No tirar comida.”
“Hacer voluntariado.”
“Ser más solidarios.”
“Reciclar y ayudar a quienes lo necesitan.”

Al preguntarles qué es para ellos la solidaridad, muchas respuestas coincidían:

“Compartir con quien no tiene, sin esperar nada a cambio.”
“Ayudar a las personas más necesitadas.”
“Transformar el yo en un nosotros.”

Y cuando les preguntamos qué se llevaban de esta Marcha, la respuesta fue tan sencilla como emocionante:

“Nuevos amigos.”
“Compañerismo.”
“Momentos de felicidad.”
“Solidaridad.”

Estas 62 tarjetas escritas por los alumnos son mucho más que una actividad de la jornada. Son una pequeña ventana a la mirada de una generación que quiere entender el mundo y transformarlo.

A menudo se dice que los jóvenes están desconectados.

Pero sus palabras nos recuerdan justo lo contrario:

hay una generación que quiere implicarse.

Y nuestra tarea es sencilla:
seguir caminando a su lado.

Contra el hambre, sumamos.

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