Las parroquias de Valencia organizan también sus actividades con motivo del Día del Ayuno Voluntario y de la presentación de campaña en febrero. Les contamos algunas de las que nos han remitido información y que representan a muchas de ellas.
En la parroquia San Bartolomé, los grupos de misiones y de jóvenes organizaron su cena del hambre. Acudieron 4 sacerdotes y unas 45 personas, además de las feligresas Vanessa Berlanga y Carmen Albors, como voluntarias de la delegación de Valencia. Se proyectó el vídeo de la campaña actual “Declara la guerra al hambre” y la explicación del proyecto elegido para sensibilizar. Para terminar, hubo una amena rifa con el fin de incrementar los donativos recogidos.
En San Francisco de Borja dio testimonio la voluntaria María Londero, que pasó 30 años en R.D. Congo. Allí conoció el trabajo de Manos Unidas, motivo por el que decidió hacerse voluntaria a su vuelta a España. Organizaron la cena el párroco Pedro Miret y María Gutiérrez. El ambiente resultó muy familiar y agradable. También pusieron un mercadillo con algunos objetos de merchandising de la presente campaña.
San Francisco de Asís es una parroquia muy activa gracias al trabajo, entre otros de Ángela Bravo. Se organizó el rezo de una oración, y además tuvo lugar la cena del hambre a la que acudieron unas 50 personas. El párroco dirigió unas palabras a los asistentes y se proyectó el video de campaña, para profundizar en el trabajo de nuestra ONG y para dialogar sobre la guerra. Todo fue donado (pan, aceite, tomate y fruta) por “Vida Ascendente” por lo que la recaudación fue íntegra para Manos Unidas.
Y además, como viene siendo tradición, el domingo en la parroquia de Nazaret se celebró la misa oficiada por Víctor Ballester en cuya homilía agradeció a la comunidad parroquial por su constante colaboración con Manos Unidas, en la colecta y en el mercadillo solidario. Acudieron los voluntarios Ángel Marín y Estrella Soler.
El mercadillo, que fue bendecido por el párroco, es montado por voluntarios de la parroquia durante cuatro fines de semana de febrero. Toda la recaudación se destina a Manos Unidas.
También se organizó una cena del hambre, una merienda del hambre y una paella solidaria. Desde luego es una parroquia con corazón.