Es tiempo de Cuaresma y los voluntarios de Manos Unidas de Valencia son convocados a la reflexión en el retiro dirigido por el consiliario, Fernando Carrasco, nuestro consejero espiritual.
“La Cuaresma es un tiempo de conversión y transformación interior que prepara el camino hacia la Pascua. Es un proceso en el que se invita a desprenderse de lo innecesario, como en el desierto, y a recorrer un camino de entrega que pasa por la cruz para llegar a una vida nueva. No se trata solo de esfuerzo, sino de una preparación para la alegría pascual”, ha precisado el consiliario.
Fernando Carrasco nos ha invitado a vivir este camino, en el que la Iglesia “propone crecer en las virtudes teologales —fe, esperanza y caridad— mediante tres prácticas fundamentales: la oración, el ayuno y la limosna. Estas ayudan, además, a vencer las tentaciones que también experimentó Cristo en el desierto”.
A los voluntarios de la delegación de Valencia, Fernando Carrasco les ha recordado que “la fe es un don de Dios que no solo implica creer, sino confiar y actuar según su voluntad, incluso en la dificultad, como hicieron Cristo y la Virgen. Se fortalece con la oración, entendida como encuentro personal con Dios desde la humildad. Desde la lógica de la cruz, enseña a confiar incluso cuando no se ve”.
No debemos olvidar que la “oración ayuda a vencer la tentación del poder”, lo que ha reforzado con el Evangelio: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras», a lo que Jesús responde: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”» (Mt 4, 9-10), recordando que la verdadera grandeza está en el servicio.
Es importante recordar que el “mal y la muerte no tienen la última palabra”, sino que “la esperanza es la confianza firme en Dios incluso en medio del sufrimiento”.
El ayuno propio del tiempo de Cuaresma ordena los deseos y libera de los apegos, lo que ayuda a vencer la tentación del placer. Jesús superó esta prueba: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Él responde: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”» (Mt 4, 3-4).
Fernando Carrasco ha continuado hablando de la caridad: “es el amor verdadero y comprometido con Dios y con los demás, que implica salir de uno mismo y entregarse. Se fortalece con la limosna, que no consiste solo en dar lo que sobra, sino en darse uno mismo”. Esta práctica ayuda a vencer la tentación de la fama o del tenerlo todo, reflejada en la tentación: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti…”» (Mt 4, 6). Frente a ello, la limosna introduce en una lógica de donación, donde al dar también se recibe y se crece.
Finalmente, el consiliario de Manos Unidas Valencia, que también es vicerrector y formador en el Seminario Mayor La Inmaculada de nuestra Archidiócesis, ha destacado el ejemplo de los voluntarios de Manos Unidas: “encarnan esta caridad comprometida. Su labor debe estar cimentada en Cristo, evitando el voluntarismo o la búsqueda de reconocimiento, y viviendo un amor entregado, gratuito y fiel, donde “hay más alegría en dar que en recibir”.
En definitiva, “la Cuaresma es un camino de transformación que, a través de la fe, la esperanza y la caridad, conduce a la renovación interior y a la alegría de la Pascua, mostrando que la entrega y el amor no llevan a la pérdida, sino a una vida plena”.