Cerca de 300 personas acudieron a la llamada de la solidaridad en Chiva, una de las localidades afectadas por la riada del pasado 29 de octubre. A pesar de los daños sufridos en Chiva, muchos vecinos se unieron a la cena del hambre y mostraron su empatía con otras personas para las que siempre es emergencia, porque viven en los lugares más pobres del planeta.
La cena tuvo lugar en el patio del Colegio Doctor Corachán, deteriorado por los efectos de la riada, y a la espera de una buena remodelación.
La responsable de la comarcal, Mª Jesús Ferrer, apoyada por sus compañeras recibieron donaciones por parte de empresas y comercio local de Chiva para la cena: el pan, el aceite y la sandía. También consiguieron de forma altruista muchos regalos para rifa, que suele animar el final del evento benéfico y aumentar la recaudación para los necesitados.
Contaron con la visita del voluntario Nacho Sancho y de Vanesa Berlanga, que les dedicó unas bonitas palabras sobre la importancia de ser solidarios y su experiencia en los proyectos para mostrar cómo el dinero llega. Explicó Vanesa que los pueblos necesitados son conscientes de que pueden mejorar su vida, y que los socios locales nos han agradecido el esfuerzo para seguir apoyándoles a pesar de sufrir la catástrofe de la dana.
El padre Javier también se dirigió a los asistentes para hablar sobre el proyecto elegido como ejemplo para esta campaña, que se desarrolla en India.
Asistieron los clavarios, clavariesas y los jóvenes que apoyaron para el buen desarrollo de esta cena y que "son el futuro de esta ONG".
En palabras de Mª Jesús Ferrer: “quedo todo muy bien y valió la pena el esfuerzo realizado”. También hay que resaltar el trabajo de la anterior representante comarcal, Elisa Martínez, que ha estado muy activa en esta cena del hambre.