Las voluntarias de Benilloba tenían este año como inspiración para trabajar el proyecto “Acceso al agua potable y a saneamientos en ciudad de Kara”, Togo.
Organizaron una cena del hambre en la que destacan la asistencia de dos sacerdotes de Burundi, que explicaron la situación social de su país y de África en general.
Además, y ya van 34 convocatorias, realizan una “maratón” a la que acuden vecinos de todas las edades.
Se trata de un día de mucha fraternidad entre todos los que contribuyen a las causas de Manos Unidas.