Carta de José Luis Lázaro

José Luis Lázaro, Misionero en Zimbabwe, nos escribe una nueva carta en relación a las pasadas elecciones generales llevadas a cabo en este país africano.

José Luis Lázaro, Misionero en Zimbabwe, nos escribe una nueva carta en relación a las pasadas elecciones generales llevadas a cabo en este país africano. Dice así:

"ITHEMBA LOISINEKE" (Esperanza y Paciencia)

Acaban de terminar hace unos días las elecciones generales, que han otorgado nuevamente la mayoría absoluta al partido en el gobierno, el ZANU-PF, tras 33 años en el poder de manera consecutiva.

Unas elecciones que han transcurrido en una relativa paz y sin apenas actos “violentos” durante el desarrollo de las mismas; nada que ver a lo ocurrido hace 5 años, donde tras la victoria de la oposición con mayoría absoluta en la 1ª vuelta, se desató una ola de represión por parte de los militantes del partido gubernamental, plagada de torturas, palizas, desapariciones y miles de asesinatos, que aún siguen –la gran mayoría de ellos- sin ser esclarecidos.

Aun sin haber habido la violencia de años pasados, este año la manipulación, las irregularidades, las coacciones, las presiones de los jefes tradicionales a las gentes del mundo rural, amenazas de toda clase y quema de casas…han estado bien presentes: antes, durante y después de la jornada electoral. El resultado: la mayoría absoluta (61 % del voto emitido) del partido de Robert Mugabe, presidente reelegido de 89 años de edad.
Ni que decir tiene, que “la limpieza del proceso electoral” ha sido bastante discutida…, minucias son lo que nos llega desde España en cuanto a la corrupción de la clase política, cuando aquí lo que está en juego en muchas ocasiones es la propia vida de la persona…
…Ocurrió en Guka, comunidad que forma parte de la Misión de Jotsholo, donde vivo y estoy tratando de encarnarme a todos los niveles.

La noche de la jornada electoral, mientras la Sra Ngweña, dormía con sus hijos, alentando la esperanza de que hubiera “un cambio”, deseado y soñado por miles de zimbabuanos para este país, su marido (dirigente local del MDC, partido de la oposición) velaba para que la urna del colegio electoral de la comunidad, no fuera sustraída o manipulada; y cuando el recuento de votos, concedía la victoria a la oposición…
…la esperanza –ITHEMBA- de esta católica comenzaba a arder y a esfumarse, destruyendo la casa –HUT- donde guardaban el grano que les permitiría alimentar a sus hijos los próximos meses y que les hacía albergar el futuro con un poco más de seguridad y optimismo”.

Cuando a los pocos días acudíamos el equipo pastoral, a tomar constancia fotográfica de este acto de violencia deliberada, que pudo constar la vida de una mujer y varios niños, si no se hubieran despertado y alejado del lugar que estaba siendo consumido por las llamas; esta mujer lloraba desconsoladamente y, muerta de vergüenza por esta reacción emocional, se cubría el rostro con sus manos… la Esperanza de no pasar necesidad (el maíz se había quemado por completo) y la Esperanza por un mañana nuevo en Zimbabue, se habían consumido en apenas un par de horas…

Sólo le quedaba la tercera Esperanza, la Esperanza de aquel que nunca nos abandona por muy mal que estén las cosas, la Esperanza de que lo mejor está siempre por llegar…porque está en manos del Señor Resucitado, aunque a veces, la tentación del desaliento, del “hasta cuándo?”, del por qué siempre a los pobres…pueda, en ocasiones, llevarnos a la renuncia, al abandono, a la huida…

Y, sin embargo, somos nosotros, los que hemos nacido en otra cultura, en otros contextos, los que tenemos que seguir aprendiendo de un pueblo sufriente, que no cede al desaliento- después de 33 años de corrupción y de falta de libertad-, que le toca “aguantar” las nuevas acometidas de quien ostenta el poder, de vivir con una paciente espera el surgimiento de un mañana nuevo, desde el silencio, desde la periferia, desde el mundo rural olvidado, desde la pertenencia a una minoría valiente y rebelde (los ndebeles) que mantuvieron en jaque al ejército inglés hasta comienzos del s XX…

…y, todo ello, desde la opción de vivir, padecer y soñar con ellos alentando la esperanza personal y comunitaria desde la fe en Jesucristo, muerto pero también Resucitado para que todas las personas y pueblos tuviéramos vida y VIDA en abundancia.

“Nkulunkulu Baba (Dios Padre) te pedimos que tu Luz continue iluminando nuestras zonas oscuras que nos llevan a no confiar en ti y al desaliento comunitario; danos capacidad de seguir manteniendo viva la ESPERANZA, desde la paciencia, desde la fe compartida, desde el servicio y la atención a las víctimas, siempre desde los pobres… No nos abandones. Amén”

José Luis Lázaro Ansola Misionero en Zimbabwe

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