Ropa limpia made in Camboya con etiqueta aragonesa

La ONGD Manos Unidas e IberAsia llevan a cabo, en Camboya, un proyecto de desarrollo para la inserción laboral de los más vulnerables. Se trata de una fábrica textil solidaria, cuyo fundador, Vicente Laborda, es zaragozano. El proyecto “observa estándares de respeto de los derechos laborales de los trabajadores”, señala Patricia Garrido, Coordinadora de Proyectos de Manos Unidas en el sudeste asiático.

La ONGD Manos Unidas e IberAsia llevan a cabo, en Camboya, un proyecto de desarrollo para la inserción laboral de los más vulnerables. Se trata de una fábrica textil solidaria, cuyo fundador, Vicente Laborda, es zaragozano.

El proyecto “observa estándares de respeto de los derechos laborales de los trabajadores”, señala Patricia Garrido, Coordinadora de Proyectos de Manos Unidas en el sudeste asiático.

En terreno, al frente del centro de punto textil La Paloma, se encuentra Monseñor Kike Figaredo. Conocido en Bettambang, Camboya, como el obispo de las sillas de ruedas, por su labor con los discapacitados (muchos de ellos víctimas de las minas antipersona). ”En Camboya supuestamente tenemos paz desde el año 92 y estamos en el 2014 y seguimos teniendo accidentes”, “víctimas con nombres y apellidos”, confirma Kike Figaredo. De su cuello cuelga un crucifijo mutilado con el que nos hace participes de que “El Señor está cercano a las personas que sufren discapacidad”.

Gracias a este gran proyecto textil “se van a crear 250 empleos para personas discapacitadas que no tendrían ninguna posibilidad de conseguir un salario justo en la Industria”, afirma Patricia Garrido. “De esta manera van a tener un salario que llevar a su casa, van a aprender un trabajo y se van a cualificar como trabajadores”, exclama.

Un sueño cumplido para muchas personas que se encontraban al margen de la sociedad. La Paloma dará alas a sus beneficiarios gracias a los ingresos estables. La Coordianadora de Proyectos, sonríe al anunciar que todo es fruto de una alianza. Manos Unidas “ha colaborado construyendo la nave” y la empresa ha apostado por “las máquinas y la formación y capacitación de los trabajadores”.

Las prendas de este proyecto merecen la etiqueta de ropa limpia debido al respeto a las personas. “Un salario justo, condiciones horarias y de limpieza e higiene de la fábrica justas” son el sello de identidad de este proyecto textil, afirma Patricia Garrido. Es consciente que el Proyecto marca la diferencia con “la gran mayoria de las empresas chinas que producen ropa en el país”.

Si tenemos en cuenta el contexto, “Camboya está en venta; está en venta su gente como mano de obra barata”, atestigua. El país “tiene la desgracia de tener un Gobierno con altas dosis de corrupción y de codicia, que solamente piensa en legislar y en gobernar en su propio beneficio”, exclama. “Siempre que se cuelga en la puerta el cartel de se vende existe alguien capaz de pagar el precio”, concluye con tristeza.

Y ahora…¿estamos dispuestos a comprar sin tener en cuenta el verdadero valor de las prendas que vestimos?. La ignorancia no debería servir ya de excusa. Mientras Occidente guarda ropa en un armario cargado de indiferencia en la otra parte del globo se fabrica a precios de saldo en el escaparate de un gran Mercado.

En nuestras manos está vestirnos con prendas cosidas con el hilo de respeto a los derechos humanos.

 

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