Costa de Marfil es un país de contrastes. Más allá de sus grandes ciudades, en las zonas rurales donde vive más de la mitad de la población, la falta de centros de salud cercanos, la escasez de medicamentos y la desinformación sanitaria marcan la vida de miles de personas.
La esperanza de vida apenas supera los 58 años —casi veinte menos que en Europa—, y la mortalidad infantil es diez veces mayor. Solo un 5% de la población tiene algún tipo de seguro médico, lo que significa que la mayoría, cuando enferma, se enfrenta sola al coste de curarse o a la resignación de no hacerlo.
Ante esta realidad, hace más de veinte años nació el Centro Médico Social Walé, un pequeño oasis para quienes quedan al margen de la atención sanitaria.
El centro fue impulsado por Manuel Lago, ingeniero naval que, tras jubilarse en 2002, viajó con un grupo de médicos y profesores de medicina a Costa de Marfil. Allí, en Yamoussoukro, fundaron un espacio donde ofrecer una atención médica de calidad a quienes no pueden pagarla.

Desde su apertura en 2004, el centro se ha convertido en una referencia de atención primaria. Dispone de camas de observación para los pacientes, un laboratorio bien equipado —gracias al apoyo de Manos Unidas— y ofrece consultas a precios simbólicos: 1,5 euros para adultos y 0,75 euros para niños, frente a los 8–15 euros que puede costar una consulta privada.
«Uno de los grandes dramas de este país es que la gente muere porque no puede ir al médico», explica Manuel.

En una región donde solo hay un médico por cada 10.000 habitantes, el Centro Walé atiende a diario casos de malaria, paludismo y enfermedades de transmisión sexual como el SIDA. Actualmente, acompaña a más de 1.300 personas con VIH, que reciben tratamiento, seguimiento y un espacio libre de estigma.
En 2025, Manos Unidas colabora con la Association Ivoirienne pour la Formation Universitaire et Professionnelle en el proyecto Mejora de la atención sanitaria en la región de Yamoussoukro, dirigido por Manuel Lago.
El objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas más vulnerables de Yamoussoukro, fortalecer la prevención y garantizar que nadie se quede sin atención por falta de recursos.

Gracias a esta colaboración, el centro podrá:
La asociación local aporta el 26% del proyecto —los sueldos del personal médico—, mientras que Manos Unidas financia el 74% restante.