Victoria Narichiti y su trabajo por la salud y el desarrollo. Guntur, India

Estos días hemos recibido en Manos Unidas la visita de Sister Victoria Narichiti, religiosa de la Sociedad de Jesús, María y Jose, una congregación holandesa con una andadura de 150 años y más de 100 años trabajando en la India, especialmente dedicadas a la salud y los servicios sociales, a través de 15 hospitales y 40 dispensarios.

Estos días hemos recibido la visita en los Servicios Centrales de Manos Unidas de Sister Victoria Narichiti, religiosa de la Sociedad de Jesús, María y Jose, una congregación holandesa con una andadura de 150 años y más de 100 años trabajando la India, especialmente dedicadas a la salud y los servicios sociales, a través de 15 hospitales y 40 dispensarios.

La primera zona donde se implantaron estas hermanas es Guntur (en el estado indio de Andrha Pradesh), en la que Victoria Narichiti esla coordinadora del servicio sanitario y social que se realiza en 2 hospitales y 5 centros de atención a enfermos de sida.

Nos ha contado que su labor tiene mucho de trabajo de oficina, pero que regularmente recorre la comarca, en la que se asientan unos 20 millones de habitantes y donde las personas tienen grandes necesidades.

“Necesitan atención médica de calidad, por eso estamos muy agradecidas a Manos Unidas, que en la actualidad nos está apoyando con tres proyectos muy necesarios, con el equipamiento de un escáner profesional para uno de nuestros hospitales y la construcción de un bloque con aseos y servicio de comedor en un centro de formación profesional que tienen para mujeres rescatadas del tráfico humano”

 Estos proyectos son indispensables, nos cuenta la hermana Narichiti, pero no nos olvidamos de que “las personas valoran no sólo la calidad del servicio médico de nuestros hospitales - los mejores de la zona-, sino también la cercanía, la escucha, una sonrisa, un trato cariñoso…”

Aprovechamos la ocasión para preguntarle a la hermana Narichiti sobre la situación de persecución religiosa que viven los cristianos en India, y nos explica que como la situación más grave se da en el vecino estado de Orissa, enviaron a tres hermanas a ayudar en la zona y localizar a aquellos niños de zonas rurales que, debido a la persecución, se habían quedado sin acceso a la educación. Además de dar apoyo a los cristianos de la zona.

Ella recuerda su vocación personal y profesional, optando por los más necesitados y decidiendo dedicar su vida a los demás desde muy jovencita (hace ahora 30 años) . Esta enfermera, que ha defendido su doctorado hace dos años en una universidad de California, está dedicada en cuerpo y alma a los más desfavorecidos de su región, tratando de paliar con su trabajo y dedicación cariñosa y vocacional, los principales problemas de superpoblación, pobreza (una tercera parte vive bajo los umbrales de la pobreza), la falta de condiciones sanitarias.

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