Para que Manos Unidas pueda llevar a cabo proyectos como este.
El norte de Haití enfrenta graves desafíos medioambientales, educativos, de salud, de acceso al agua y económicos. Estos problemas se agravan por la inestabilidad política y sociocultural. Esta región se caracteriza por su orografía variada, con áreas montañosas y llanuras costeras. El clima es tropical, con una temporada de lluvias intensa que contribuye a la fertilidad del suelo.
El proyecto se desarrolla en las comunas de Plaine du-Nord, Acul-du-Nord y Cap-Haïtien, esta última con una población de 275.000 habitantes, lo que la convierte en una de las ciudades más densamente pobladas del país, con alta tasa de crecimiento demográfico y población mayoritariamente joven. La deforestación y la degradación del suelo, debido a la tala de árboles y la agricultura de subsistencia, afectan la productividad agrícola. La región es vulnerable a desastres naturales, la contaminación del agua y el aire es preocupante debido a la falta de gestión de residuos. Existen limitaciones significativas en infraestructuras y recursos educativos que redunda en la deficiente calidad educativa. En este sentido las niñas enfrentan barreras adicionales, como normas culturales y la necesidad de ayudar en el hogar.
El acceso a la salud es crítico, pocas instalaciones de salud, mal equipadas, con escasez de personal y medicamentos esenciales. La atención prenatal y postnatal es insuficiente, resultando en altas tasas de mortalidad materna e infantil. El acceso al agua potable es limitado, con fuentes contaminadas y sistemas de distribución inadecuados. La falta de infraestructura de saneamiento contribuye a la contaminación del agua y la propagación de enfermedades.
La economía se basa en la agricultura de subsistencia en Plaine-du Nord y Acul-du-Nord, mientras que Cap-Haïtien tiene una economía algo más diversificada pero frágil. Las tasas de desempleo son altas, fomentando la migración. Las mujeres tienen menos oportunidades económicas y educativas.
El proyecto propone abordar varios problemas interrelacionados: la baja calidad educativa, la falta de conciencia ambiental, que llevan al uso de técnicas agrícolas tradicionales no sostenibles, contaminación del agua y mala gestión de residuos, y la vulnerabilidad al cambio climático y a eventos climáticos extremos.
Ante esta realidad, la socia local, Fundación Scholas Ocurrentes, presenta un proyecto que propone una serie de soluciones que combinan educación, prácticas agrícolas sostenibles y promoción de la conciencia ambiental que buscan la mejora de la calidad de vida y el cuidado del medio ambiente.
En este proyecto participan de manera directa 1.284 estudiantes y agricultores/as, (50% mujeres, 50% hombres) y se articula en 2 ejes:
1) sensibilización y capacitación de docentes, voluntariado y estudiantes sobre prácticas de cuidado medioambiental, con el acceso a recursos educativos y huertas escolares, realización de compost y acciones de reciclaje;
2) mejora de los conocimientos y competencias en prácticas agrícolas sostenibles de agricultores/as, (compostaje, cultivos intercalados y rotación de cultivos, empleo de abonos orgánicos, acceso a proyecciones meteorológicas).
Se prevé colaborar con centros de investigación para introducir variedades de cultivos de alto rendimiento y resistentes a enfermedades y sequías. Asimismo, se vincula a agricultores y escuelas para intercambio de conocimientos y competencias para aplicar en las huertas escolares y comunitarias.
Manos Unidas contribuirá con el 47% del presupuesto (materiales para las capacitaciones, insumos y herramientas para las huertas, personal y asistencias técnicas de especialista agrónomo, desplazamientos y alimentación en las actividades con los beneficiarios, funcionamiento y evaluación interna). El 53% restante será aportado por los participantes en el proyecto, (mano de obra, espacios de reuniones y desplazamientos) y el socio local, (línea de base, personal, desplazamientos, dietas, alquiler de oficina y funcionamiento.
Los protagonistas de este proyecto son las y los jóvenes escolarizados y las y los agricultores de las comunas Plaine-du-Nord, Acul-du-Nord y Cap Haitïen. El alumnado de los primeros ciclos de enseñanza básica suele superar la edad legal de su clase debido a tardíos inicios escolares y altas tasas de repetición y abandono. La educación ha empeorado recientemente por la violencia y disturbios sociales. Algunos jóvenes provienen de familias monoparentales. Muchos deben caminar largas distancias para asistir a la escuela, además de trabajar en el campo para ayudar a sus familias. La contaminación medioambiental afecta su vida al dañar las tierras agrícolas y recursos naturales, generando residuos y exponiéndolos a problemas de salud.
Los agricultores/as cultivan en terrenos de menos de una hectárea y enfrentan bajos rendimientos debido a la falta de insumos de calidad y acceso a tecnologías, especialmente al agua de riego. La limitada productividad agrícola se agrava por la mala infraestructura vial, la ineficiencia del mercado y la falta de acceso al crédito. Además, sufren pérdidas poscosecha por la falta de instalaciones adecuadas. Esta situación perpetúa la pobreza, eleva los precios de producción y lleva a muchos agricultores a abandonar la agricultura, complicando la compra local debido a los altos precios.
Todas las partes involucradas en el proyecto, tales como docentes y voluntarios/as, agricultores/as y jóvenes, y también las escuelas, participarán de manera activa en su implementación. Este enfoque busca fomentar el desarrollo socioambiental y las capacidades humanas, promoviendo la creatividad y la innovación continua en las comunas del Gran Norte de Haití.
El proyecto contribuye al logro de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) 2 "Hambre Cero", ODS 4 "Educación de Calidad" y ODS 15 "Vida de Ecosistemas Terrestres".
Para que Manos Unidas pueda llevar a cabo proyectos como este.