Para que Manos Unidas pueda llevar a cabo proyectos como este.
El proyecto se desarrolla en Moursalé, aldea del sur de Chad. La pobreza se manifiesta en la grave desnutrición de los niños durante la temporada de carestía, la insuficiencia de puntos de agua, la inexistencia de electricidad, y las escasas estructuras educativas. Solo el 30 % de los jóvenes están alfabetizados.
A falta de centros públicos, son los padres los que ponen en marcha iniciativas y colegios comunitarios, generalmente en cabañas.
La Iglesia de Chad está comprometida con esta realidad apoyando prioritariamente la educación de niños y jóvenes, mediante el convenio con el estado.
Manos Unidas apoya la construcción en material perdurable, de tres aulas y tres bloques de letrinas, aunque sigue habiendo clases en cabañas de paja.
Estudiantes y padres aportarán el 3% del proyecto con arena y grava para la construcción, así como vigilancia y mantenimiento de los edificios.
Para que Manos Unidas pueda llevar a cabo proyectos como este.