Para que Manos Unidas pueda llevar a cabo proyectos como este.
| PAR/79010 | INFORME INICIAL DEL PROYECTO |
El Chaco paraguayo se va constituyendo como uno de los principales ejes agroganaderos del país, y es un territorio muy estratégico en el Corredor Vial Bioceánico.
Sin embargo, tiene importantes desafíos ambientales como sequías, inundaciones y deforestación, que afectan especialmente a los pueblos indígenas y pequeños agricultores. Pueblos como los Nivacle, Majui, Guaraní occidental, Ayoreos, Maskoy, Chamacocos, Sanapaná y Angaité viven en condiciones de pobreza extrema, tras la pérdida de sus tierras ancestrales a manos de grandes hacendados y colonias menonitas, subsistiendo mediante agricultura precaria, recolección, caza y pesca.
Las mujeres indígenas soportan una mayor carga de pobreza y trabajo, ya que asumen solas la economía familiar y el cuidado del hogar, debido a la migración masculina. El acceso a la educación es muy limitado y precario, por la distancia y la falta de transporte; lo que provoca una alta deserción escolar, especialmente entre las niñas. Los jóvenes carecen de oportunidades y espacios seguros, mientras persisten barreras culturales, discriminación y desconocimiento de derechos; lo que incrementa su vulnerabilidad. En este contexto de extrema pobreza, la ruta bioceánica que va a unir Argentina y Brasil generando un movimiento económico de gran escala, supone un riesgo inminente de trata de personas y explotación sexual de niñas, niños y adolescentes indígenas de esta parte recóndita del Chaco paraguayo.
La débil coordinación institucional y la limitada capacidad del sistema de justicia, especialmente en contextos indígenas agravan la situación, a lo que se suman las barreras culturales e idiomáticas que tienen los pueblos indígenas, lo cual se traduce en un esquema estructural de discriminación en todos los niveles que dificultan la protección efectiva de los niños, niñas y adolescentes indígenas.
La Asociación Fortaleza del Ser -FortaleSer-, entidad de desarrollo fundada en 1999, trabaja en la región promoviendo el desarrollo integral de personas y comunidades. En este marco, propone dar continuidad a un proceso ya iniciado en esta zona del Chaco para fortalecer los sistemas de prevención, detección, denuncia y respuesta frente a la explotación sexual infantil y juvenil.
Este proyecto, con una duración de 12 meses, beneficiará directamente a 94 personas.
Para llevar a cabo estas acciones, el socio local solicita el apoyo de Manos Unidas para cubrir el 67% de los costes de materiales, personal, capacitación, viajes y funcionamiento; mientras que la contribución local cubrirá el 33% restante en las mismas partidas.
Con este proyecto se contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) nº 1"Fin de la pobreza" y nº 10 "Reducción de desigualdades".
Para que Manos Unidas pueda llevar a cabo proyectos como este.