¿Qué es el hambre y cómo se mide?

El hambre es un concepto unido a la malnutrición. Este es el término general para expresar una inadecuada nutrición, tanto por defecto como por exceso en el consumo de calorías. No tener una nutrición suficiente durante al menos un año se denomina subalimentación. Cuando ésta es crónica, hablamos de hambre[1].

Si tenemos en cuenta todos los factores que intervienen en la seguridad o inseguridad alimentaria, entenderemos que para “medir el hambre” no podemos atender sólo a indicadores del tipo “falta de peso” o a la “disponibilidad de cierta clase de alimentos nutritivos”. Debemos tener en cuenta indicadores de tipo social, económico, tecnológico, medioambiental, etc. que trasmiten una imagen más completa y pormenorizada de los problemas de seguridad alimentaria y nutrición imperantes en un país[2].

Cuando hablamos de hambre hablamos de inseguridad alimentaria como una situación caracterizada por la escasez o acceso restringido a alimentos suficientes, y con los nutrientes esenciales y necesarios para la salud de las personas; es decir, una privación prolongada de una alimentación adecuada.

El hambre se manifiesta de diferentes maneras y cada una es medida de forma distinta:

  • Subnutrición: es una forma extrema de inseguridad alimentaria que consiste en una ingesta de energía alimentaria por debajo del mínimo requerido para llevar una vida activa.
  • Desnutrición: se mide a través de las medidas antropométricas –peso o talla y la edad. Se caracteriza por la falta de ingesta de proteínas, calorías (energía) y micronutrientes, y por las consecuencias que esto tiene en forma de frecuentes infecciones y enfermedades en las personas. El avance de estas enfermedades puede causar diarrea o sarampión, llegando a causar la muerte, en el caso de que no se traten.
  • Emaciación: es un indicador de desnutrición aguda que refleja un proceso complejo que ha conducido a una pérdida de peso sustancial. Usualmente esto suele ser el resultado del hambre a largo plazo y/o una enfermedad degenerativa[3].
 

[1]“A fondo”, Manos Unidas, nº 196, pág. 2

[2] “A fondo”, Manos Unidas, nº 199, pág. 3

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