"Si no hubiera demanda, la trata desaparecería"

Covadonga Orejas, misionera carmelita de la caridad “vedruna”, vive en África hace 14 años y coordina la Comisión de Justicia y Paz en las comunidades de la congregación en Togo, Guinea Ecuatorial, Gabón y R. D. Congo. Hablamos con ella como responsable de proyectos financiados por Manos Unidas y que luchan contra la trata en Togo y Gabón.

Centro Kekeli, en Togo

Día Mundial contra la Trata de personas. Entrevista a Covadonga Orejas

Hace dos años Covadonga Orejas fue nuestra invitada especial de la Campaña anual de Manos Unidas. Es asturiana, pertenece a la congregación de las Carmelitas de la Caridad “Vedrunas”. Hace 14 años que vive en África y coordina la Comisión de Justicia y Paz en las comunidades que esta congregación tiene en África (Togo, Guinea Ecuatorial, Gabón y R. D. Congo).

Desde hace 7 años es responsable de los proyectos contra la trata y para la protección de menores en Togo y Gabón, que son países de origen y de destino de menores víctimas de tráfico. Hemos vuelto a hablar con ella con motivo del Día Mundial contra la Trata.

¿Cómo es el proceso de la trata en Togo y Gabón?

Las personas que trabajan para los traficantes van a los pueblos y engañan a jóvenes y a sus familias diciendo que les espera el "paraíso" si se van con ellos. Es decir, les venden la idea de que van a estudiar y ganar mucho dinero para poder ayudar a sus familias, estudiar, etc.; la realidad es otra. Una vez que abandonan el pueblo atraviesan la frontera de Togo hacia Benín y Nigeria. Allí, les embarcan en una patera por cuatro días hasta Libreville.

La red se encarga de que las chicas sean colocadas para trabajar en casas donde no recibirán nada. Todo su salario se lo lleva la "patrona" y generalmente sufren muchas carencias, maltrato y abusos durante su tiempo de esclavitud.

Hay otro tipo de tráfico interno en el mismo país de origen. Las niñas, a partir de diez años, son llevadas a la ciudad y ahí trabajan en los puestos del mercado o como vendedoras ambulantes. Sin derecho a la escuela ni a un sueldo, con una salud y alimentación precarias. Y muchas veces sufriendo a la vez golpes de sus patronas, quienes les impiden el contacto con su familia.

¿Cuál es la labor que realizáis las Carmelitas Vedrunas y cómo están ayudando los proyectos que financia Manos Unidas a luchar contra esta situación? 

Hay varias acciones diferentes, tanto en Togo como en Gabón:

  1. Educación. A través de las escuelas, mercados, encuentros con las autoridades, maestros y policía... Abrimos los ojos a grandes y pequeños sobre las consecuencias de la trata y el derecho a la protección de toda persona.
  2. Acogida de las víctimas. Se trata de todo un proceso de reconstrucción de la persona hasta que vuelve a confiar en sí misma y en los otros. Hasta que recupera la salud, hasta que aprenden a leer y escribir, o a tener un oficio para no volver a ser dependientes de otros.
  3. Apoyo jurídico a las víctimas y denuncia de los obstáculos como la corrupción que permiten la impunidad de los traficantes. También tareas de presión política o advocacy para que los gobiernos cumplan los tratados que firman, para que la ley no se quede en papel mojado y beneficie y proteja a las víctimas y no a los traficantes. Luchamos contra la corrupción y eso nos ha animado a presentar informes a Naciones Unidas y la Unión Africana, para poner nuestro grano de arena en este inmenso combate.
  4. Formación de nuestros equipos y de otras personas con las que colaboramos para que sepan cómo reaccionar mejor y qué hacer cuando conocen un caso; cómo acompañar a las menores víctimas de la trata, cómo denunciar a quienes explotan a otras personas.

¿Qué es, en tu opinión, lo peor de la trata?

Lo peor es que es inhumano. Destroza la vida de personas inocentes. Causa mucho dolor. Y lo peor también es que podría terminarse si hubiera verdadera voluntad de luchar contra las mafias.

Cuéntanos algún caso que te haya llamado realmente la atención.

Una de las chicas que ha pasado por todo este proceso como víctima es hoy una persona activa contra el tráfico, nos ayuda a hablar con otras chicas para que se atrevan a romper con el círculo de la explotación. Su vida no es fácil. Está enferma, pero eso no le impide ayudar a otras.

A las personas sólo se las recupera en parte. Y de sus traumas y estigmas no se recuperan. Pero es increíble ver cómo estas personas, que han sufrido tanto, caminan a veces con sus heridas mejor que nosotras con las nuestras. Siempre queda lugar para la esperanza. Eso es lo que he aprendido de quienes, cada día al salir el sol, viven su vida como un combate por la supervivencia y por la libertad.

La iglesia católica está muy involucrada en este tema, y el Papa Francisco, de manera muy especial ¿Cuál es el papel de la iglesia en esta cuestión?

Una parte de la Iglesia ya conoce esta realidad y muchas religiosas por todo el mundo trabajamos en red para defender a las personas que sufren la trata. El Papa nos ayuda con su impulso y, sin embargo, aún nos falta movilizar a los responsables de las iglesias locales de los países de origen para que nos apoyen en la defensa de los más desfavorecidos y la lucha contra la corrupción; y en los países de destino para que denuncien la demanda, nos apoyen en la defensa del cumplimiento de la ley y en la lucha contra la corrupción. Si no hubiera demanda y explotadores, la trata desaparecería.

En septiembre de 2015 tuvimos un encuentro de delegados de todos los continentes, del que salieron recomendaciones para todas las Iglesias locales. El Papa nos recibió y nos animó a seguir. Él es el primero en mostrar por qué la Iglesia no puede desentenderse de los más pequeños, de los que más sufren, de quienes no cuentan para otros, porque son los primeros para Dios (Mt. 25). Para algunos gobiernos no existen. La Iglesia habla con ellos. Toma partido por los más vulnerables y eso nos sostiene en el camino.

¿Qué tres o cinco cosas se te ocurren que habría que hacer para luchar más y mejor contra esta situación a nivel nacional e internacional?

Desarrollo y educación en los lugares de origen; lucha contra la corrupción policial, judicial, de los gobiernos y asistencia a las víctimas; lucha contra la demanda en los países de destino, educación y sensibilización, y seguir protegiendo a las víctimas. Además, a nivel internacional necesitamos seguir exigiendo a los gobiernos que cumplan los tratados internacionales que firman para defender los derechos de todos.

¿Qué te parece que se celebre este Día? ¿Ayuda a concienciar y luchar contra esta situación?

Sí, es importante que al menos una vez al año la gente se pregunte por qué sigue existiendo la trata, estas nuevas formas de esclavitud que siguen vigentes en todos los continentes en pleno siglo XXI. Cada año hay que celebrar los avances y llorar los sufrimientos de personas que han caído en estas redes y que no disfrutan de los mismos derechos que otras personas vamos alcanzando.

Cada año hay que agradecer y animar a quienes eligen permanecer mirando día a día la realidad no virtual e inhumana de la trata, para abrazar y secar las lágrimas de las niñas, para defender sus derechos y buscar salidas en un mundo muy duro para ellas.

Sin embargo, aunque un día al año los medios hablan de esta realidad, nosotras vivimos cada día cara a cara con el dolor de este fenómeno. Gracias al apoyo de quienes colaboran con Manos Unidas y con nosotras directamente, podemos acoger a estas chicas y ofrecerles una oportunidad de rehacerse y seguir adelante. Es una gran alegría verlas dejar nuestra casa e iniciar sus proyectos de vida.

Este año hemos estado en Roma, en el Vaticano, para coordinar con otros nuestros esfuerzos y gracias a UNANIMA (coalición internacional de religiosas que trabaja por los derechos de la mujer y del niño), también ante las Naciones Unidas en Ginebra y todo ello para denunciar el incumplimiento de la Convención de Derechos del Niño, el protocolo de Palermo y las leyes nacionales en este país. El Estado ha prometido, pero no cumple.

Es la buena voluntad de quienes nos ayudan lo que sostiene a estas jóvenes y lo que permite que podamos continuar trabajando por un mundo mejor, paso a paso, día a día.

 

No te pierdas este vídeo realizado por los niños y jóvenes de Arc en Ciel en Gabón, con la canción "Happy"

 

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