Manos Unidas acude en apoyo de las comunidades afectadas por el terremoto de Colombia
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el noroeste de Colombia el pasado 10 de agosto ha dejado tras de sí una situación especialmente difícil para miles de familias, que todavía intentan recuperarse de las devastadoras consecuencias que el seísmo tuvo sobre sus vidas.
Más allá de las irreparables pérdidas de vidas humanas, fueron dieciséis los departamentos gravemente afectados por la catástrofe. Centenares de municipios sufrieron daños en viviendas, infraestructuras, sistemas de agua y medios de vida. En las zonas rurales, donde las dificultades de acceso y la limitada presencia institucional ya condicionaban la vida de muchas comunidades, las consecuencias de la emergencia están siendo todavía más graves.
Desde las primeras horas posteriores al terremoto, desde Manos Unidas estamos manteniendo una comunicación permanente con las organizaciones locales con las que trabajamos, muchas de ellas con una presencia consolidada en territorios rurales y con experiencia en el acompañamiento a comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas. Esto nos está permitiendo conocer de primera mano la situación de las comunidades y definir las prioridades de la respuesta.
Esta relación directa está permitiendo identificar no solo los daños más visibles, sino también aquellas necesidades que pueden quedar ocultas en los primeros momentos de una emergencia: familias que han perdido sus viviendas, hogares sin alimentos ni productos básicos, dificultades para acceder a agua segura o comunidades a las que la ayuda resulta especialmente difícil de hacer llegar.
En este contexto, en Manos Unidas hemos aprobado tres proyectos de emergencia que permitirán atender a más de 600 familias afectadas en diferentes zonas del Valle del Cauca y del Chocó. Las intervenciones combinan la asistencia humanitaria inmediata con actuaciones destinadas a recuperar las condiciones de habitabilidad de las viviendas y reforzar la capacidad de recuperación de las familias.
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Alimentos, agua, higiene y artículos básicos para las familias más afectadas
En el departamento del Chocó, una de las regiones más vulnerables del país, Manos Unidas ha aprobado un proyecto de atención humanitaria que llegará a 300 familias, unas 1.280 personas, de los municipios de Quibdó, Atrato, Lloró, Bagadó, Río Quito, Medio Atrato y Bojayá.
La intervención, en colaboración con la Pastoral Social de la Diócesis de Quibdó, permitirá distribuir alimentos, productos de higiene, elementos para el tratamiento seguro del agua y otros artículos esenciales para los hogares que han sufrido mayores pérdidas.
Se dará prioridad a las familias cuyas viviendas hayan quedado destruidas o gravemente dañadas y a aquellos hogares que presentan una mayor vulnerabilidad, entre ellos los encabezados por mujeres, con personas mayores, niños o niñas o personas con discapacidad. También se tendrá especialmente en cuenta a las comunidades que todavía no hayan recibido suficiente asistencia de otros actores humanitarios.
El proyecto cuenta con una aportación de 60.200 euros por parte de Manos Unidas y responde a necesidades directamente relacionadas con la protección de la salud y la seguridad alimentaria de las familias afectadas.
Ayuda humanitaria para las comunidades de Bajo Calima
En la zona rural de Buenaventura, el proyecto de emergencia se centrará en las comunidades de Bajo Calima, entre ellas La Colonia, donde viven principalmente poblaciones afrodescendientes e indígenas.
Se trata de comunidades que ya se encontraban en una situación de especial vulnerabilidad antes del terremoto, debido a la pobreza y a los impactos acumulados del conflicto armado, incluidos desplazamientos, confinamientos y restricciones de movilidad que han afectado especialmente a comunidades afrodescendientes e indígenas. El seísmo ha agravado estas condiciones y ha provocado daños en viviendas y la pérdida de bienes necesarios para la vida cotidiana.
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La intervención, ejecutada por la Coordinación Regional del Pacífico y cuenta con el apoyo de las organizaciones comunitarias del territorio y de la Fundación Solidaria Arquidiocesana, proporcionará asistencia a 313 familias.
La ayuda incluirá alimentos, kits de higiene y otros artículos esenciales. También se contempla el apoyo logístico necesario para trasladar los suministros hasta comunidades cuyo acceso puede requerir desplazamientos por vías fluviales y otros medios de transporte.
Manos Unidas destinará 60.000 euros a esta respuesta, que se apoya en el trabajo comunitario desarrollado desde hace años en Bajo Calima y San Juan.
Recuperar los hogares para recuperar la vida cotidiana
La respuesta no se limita a cubrir las necesidades más inmediatas. En las zonas rurales del Valle del Cauca, muchas familias se enfrentan ahora a la tarea de reparar sus viviendas sin disponer de los recursos necesarios para hacerlo.
Por este motivo, Manos Unidas ha aprobado un tercer proyecto, junto al Instituto Mayor Campesino (IMCA), para apoyar la rehabilitación de viviendas de familias campesinas de los municipios de Tuluá y Riofrío.
La actuación beneficiará a 14 familias cuyas viviendas han sufrido daños parciales o totales como consecuencia del terremoto. Se trata de hogares que, además de las pérdidas ocasionadas por el seísmo, presentan diferentes factores de vulnerabilidad económica y social. Entre ellos hay familias con personas mayores, menores de edad, mujeres cabeza de hogar o personas con discapacidad.
El proyecto contempla la evaluación de los daños y necesidades de cada familia, la entrega de materiales de construcción y el acompañamiento durante las obras de rehabilitación. El objetivo es que los hogares puedan recuperar unas condiciones adecuadas de habitabilidad y retomar, progresivamente, su vida cotidiana.
La intervención cuenta con un presupuesto de 20.000 euros y se desarrollará en coordinación con las organizaciones campesinas de la zona, las autoridades municipales y las entidades responsables de la gestión del riesgo, con el fin de complementar los esfuerzos de respuesta existentes. Como explica Mariana Ugarte, responsable de proyectos de Manos Unidas en Colombia:
Para Manos Unidas, acompañar a las comunidades afectadas significa estar presente tanto en los primeros momentos de la emergencia como en las etapas posteriores, cuando comienza el largo proceso de recuperación. Porque, después de una catástrofe, reconstruir no significa únicamente reparar una vivienda o hacer llegar alimentos: significa también fortalecer la resiliencia de las comunidades, apoyando la recuperación de sus medios de vida, sus vínculos sociales y su capacidad para reconstruir sus proyectos de vida y afrontar el futuro con esperanza,
En total, los tres proyectos aprobados movilizarán 140.200 euros y permitirán atender de manera directa a 627 familias, combinando ayuda humanitaria inmediata y apoyo a la recuperación de viviendas.
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