Manos Unidas, junto a sus socios locales, cerca de las comunidades afectadas por el terremoto en Colombia

Nuestros socios en el Pacífico colombiano continúan evaluando las necesidades de las personas afectadas y preparando una respuesta centrada en la recuperación y la reconstrucción.
Colombia
América del Sur
Imagen vivienda destruida terremoto Colombia_zona Chocó

Colombia trata de hacer frente a las consecuencias del fuerte terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el noroeste del país el pasado 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y que, a fecha de hoy, 21 de agosto, ha dejado 319 fallecidos, miles de heridos y más de un centenar de personas desaparecidas.

El seísmo ha afectado a 15 departamentos del centro y del occidente del país, 470 municipios y cerca de 300.000 personas, una cifra que todavía podría seguir aumentando a medida que avanzan las evaluaciones. Desde la fase inicial de búsqueda y rescate, el país comienza a transitar progresivamente hacia la recuperación temprana y la planificación de la reconstrucción..

Coordinación sobre el terreno para canalizar la ayuda

Manos Unidas trabaja en Colombia desde 1971, en colaboración con organizaciones locales que trabajan junto a algunas de las comunidades más vulnerables del país.

En la actualidad, la organización apoya doce proyectos en Colombia, dirigidos a cerca de 4.500 personas, con especial foco en mujeres, población indígena y campesina. Varios de esos proyectos se desarrollan en las zonas afectadas por el terremoto. 

Tal y como explica María Bermúdez, coordinadora del Departamento de Proyectos de América de Manos Unidas:

Desde el primer momento, nos hemos puesto en contacto con nuestros socios locales para conocer la situación sobre el terreno de las comunidades afectadas, apoyar esa primera respuesta que ya están desarrollando y determinar cómo canalizar la ayuda de la manera más eficaz y ágil posible.

Aunque continúan algunas labores puntuales de localización y recuperación en estructuras colapsadas, los esfuerzos se concentran ahora en la atención a las personas que han tenido que abandonar sus hogares, la rehabilitación de los servicios básicos y la recuperación de infraestructuras esenciales.

La organización ya está recibiendo solicitudes de ayuda de sus socios locales vinculadas principalmente a la reconstrucción de viviendas y la restitución de medios de vida: “Creemos que Manos Unidas puede desempeñar un papel especialmente relevante en la recuperación de la actividad diaria y el fortalecimiento de las redes comunitarias de apoyo”, señala Bermúdez, “especialmente en el departamento del Chocó, una de las regiones más empobrecidas del país”, añade.

Los socios evalúan los daños y las necesidades de la población afectada

 

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En la zona sur del Chocó, de Río, San Juan y sus afluentes se han registrado importantes daños en viviendas, infraestructuras y servicios esenciales. Foto: CRPC
Las comunidades del sur del Chocó, de Río, San Juan y sus afluentes han sufrido importantes daños en viviendas, infraestructuras y servicios esenciales. Foto: CRPC.

 

Uno de los socios de Manos Unidas en la zona es la Coordinación Regional del Pacífico Colombiano (CRPC), una plataforma que articula el trabajo de organizaciones étnico-territoriales indígenas y afrocolombianas y de las diócesis presentes en el Pacífico colombiano. 

Su director ejecutivo, el padre Jesús Albeiro Parra Solís, explica que la situación continúa siendo difícil de evaluar en las zonas rurales del Chocó y de Buenaventura.  

Son territorios muy aislados y remotos, situados entre ríos, esteros y manglares, donde ya existían graves problemas de conectividad, suministro eléctrico y comunicaciones. El terremoto ha agravado todavía más estas dificultades y seguimos recabando información a través de nuestras parroquias, de las autoridades étnicas y de las redes comunitarias.

A estos obstáculos se suma la presencia histórica de actores armados y la débil presencia estatal en algunas zonas rurales. Algunas comunidades continúan sometidas a situaciones de confinamiento derivadas de enfrentamientos o del control territorial de grupos armados, lo que incrementa los desafíos para trasladar la ayuda humanitaria.

Entre las necesidades más inmediatas se encuentran la distribución de alimentos y productos de higiene, la atención a las personas que han perdido sus viviendas y el restablecimiento de los accesos a las comunidades. 

El padre Albeiro ha agradecido, además, el apoyo recibido desde España: “Hemos recibido mucha solidaridad del pueblo español. Gracias a Manos Unidas, hemos estado en coordinación con las embajadas y con la Agencia Española de Cooperación”.

Una respuesta que continúa más allá de la emergencia

En casos de emergencia, Manos Unidas, una ONG de cooperación al desarrollo, actúa en distintas fases, en las que cada minuto cuenta para llegar a quienes más lo precisan: primero, y siempre junto a sus socios locales, analizando y evaluando las necesidades más urgentes; después, activando su fondo de emergencia para responder con acciones de distribución de alimentos, acceso a agua potable, kits de higiene y atención básica; y, más adelante, impulsando proyectos de rehabilitación y reconstrucción para recuperar medios de vida y fortalecer a las comunidades. 

¿Cómo puedo colaborar?

Las personas que deseen colaborar durante las próximas fases de recuperación y reconstrucción tras el terremoto, pueden realizar su donativo a través de los canales habituales de Manos Unidas. Para que la aportación pueda destinarse específicamente a esta emergencia, es importante indicar la palabra «Colombia» en el concepto de la transferencia, Bizum o donación.

Manos Unidas traslada su cercanía y solidaridad al pueblo colombiano, a las personas y comunidades afectadas por el terremoto y en especial a las familias que han perdido a sus seres queridos. Seguimos trabajando, con responsabilidad y coordinación, para estar donde más hace falta.

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Ayuda humanitaria y emergencias

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