Mercado solidario de Labores en Alpicat

El pasado puente de la Constitución en Alpicat tuvo lugar el Mercado de Labores y las voluntarias de Manos Unidas de Alpicat participaron haciendo un montón de labores para vender.

Los beneficios de la venta de las labores se destinaron a los dos proyectos de la delegación de Manos Unidas de Lleida de 2019 que son por un lado proyecto de ampliación de un internado en Gisenyi (Rwanda) y, por el otro, un proyecto agrícola forestal en Sao Felix de Araguaia (Brasil).

Ampliación de un internado en Gisenyi (Rwanda):

En la localidad de Gisenyi, al norte del país, la Congregación de Hijas de María Auxiliadora, también conocidas como Salesianas de San Juan Bosco, creó en 2007, con el apoyo de Manos Unidas, una escuela de formación profesional (hostelería, costura y agricultura) que funciona a pleno rendimiento y cuenta con 85 alumnos al año.

La escuela tiene una gran demanda que no pueden satisfacer por falta de espacio para acogerlas; de las 85 plazas, 50 son internas y pernoctan en un aula de costura habilitada temporalmente como dormitorio.

En la actualidad, la Congregación solicita a Manos Unidas su colaboración para dotar al centro de un internado para 120 alumnas, que les permitirá seguir más eficazmente sus estudios, ya que en general no tienen electricidad en sus domicilios y además les evitará tener que recorrer los varios km que distan sus hogares del Centro de Formación.

El internado estará dotado de 18 duchas, WC, espacio de lavandería y agua potable por medio de un depósito de recogida de agua de lluvia.

Encuentra la información completa del proyecto aquí.

Proyecto agrícola forestal en Sao Felix de Araguaia (Brasil):

La historia reciente y el momento actual de la región están marcados por fuertes tensiones entre latifundistas (dedicados a la cría extensiva de ganado bovino y soja), asentados (campesinos que han obtenido tierras) e indígenas.

La población vive en unas condiciones de vida muy precarias, con altos niveles de pobreza, gran desigualdad crónica y una depredación ambiental sistemática y descontrolada. Los campesinos no cuentan con sistemas de producción adecuados al contexto, limitándose la mayoría al cuidado de unas cuantas cabezas de ganado, o al cultivo de la mandioca, y utilizando frecuentemente las quemas de selva para conseguir tierras nuevas que, sin embargo, no proporcionan ingresos suficientes para salir de la pobreza. No existen carreteras asfaltadas y en pocos asentamientos existe energía eléctrica, drenajes sanitarios, agua entubada o comunicaciones permanentes.

Manos Unidas ya ha colaborado anteriormente con la contraparte local (Asociación de Educación y Asistencia Social Nuestra Señora de la Asunción, ANSA) que fue creada por Monseñor Pedro Casaldáliga. Fruto de esa colaboración se han constatado que el modelo productivo implantado en la región, además de insostenible y agresivo con la naturaleza, se muestra ineficaz para mejorar las condiciones de vida de los agricultores.

Por este motivo, la contraparte local viene desarrollando en los últimos años, junto a los agricultores de los asentamientos, una estrategia global de intervención en el campo para generar recursos en áreas rurales pobres por medio del fomento de cadenas agrícolas y forestales que permitan conservar la selva, así como generar procesos de desarrollo local y soberanía alimentaria y productiva.

El presente proyecto pretende beneficiar directamente a 200 familias (820 personas) a lo largo de 24 meses mediante la puesta en marcha de un sistema agrícola capaz de garantizar el derecho a una alimentación suficiente y adecuada, así como el control de la producción y comercialización de frutas y semillas de la región. Todo ello fomentando la resiliencia en un entorno de falta de agua y de calor extremo debido al agresivo proceso de deforestación.

Encuentra la información completa del proyecto aquí.

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