EN TRANSICIÓN A LA AGROECOLOGÍA - PROYECTO PERÚ

La joven voluntaria de Manos Unidas María Blanca Rubio Muro viajó a Huánuco, Perú, junto a representantes de la Universidad de Extremadura y del área de Cofinanciación de la organización para conocer un proyecto desarrollado con el Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente y cofinanciado por la AEXCID. La iniciativa busca reforzar el derecho a la alimentación en comunidades rurales de Amarilis mediante sistemas agroecológicos sostenibles y una mejor nutrición familiar. Durante la visita, María Blanca destacó el liderazgo de las mujeres, los emprendimientos impulsados por jóvenes y la labor educativa de las brigadas ecológicas escolares. La experiencia reforzó su compromiso con una cooperación basada en la escucha, el acompañamiento y el respeto a las decisiones de las propias comunidades.
Tres personas posan sonrientes en un campo de cultivo, con árboles y montañas al fondo.

Nuestra voluntaria del grupo de jóvenes, María Blanca Rubio Muro, viajó del 26 de agosto al 4 de septiembre a Huánaco (Perú), junto a Gonzalo Esteban (profesor de la Universidad de Extremadura) y Pluvia María Astete del departamento de Cofinanciación de Manos Unidas.

Allí se está llevando a cabo un proyecto impulsado por Manos Unidas y el Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA), con la cofinanciación de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID). El objetivo es de fortalecer el derecho a la alimentación en las comunidades rurales de Amarilis, promoviendo sistemas alimentarios agroecológicos sostenibles y mejorando la seguridad nutricional de las familias beneficiarias.

“Como voluntaria joven, esta experiencia me ha ayudado a comprender mejor qué significa realmente la cooperación: no se trata de imponer nada, sino de escuchar, acompañar y apoyar los procesos que las comunidades deciden.

Me llamó mucho la atención la ilusión con la que las jóvenes impulsan emprendimientos agroecológicos y el papel fundamental de las mujeres, que son auténticas protagonistas en el proceso de cambio y organización comunitaria. También me impresionó ver a los niños y niñas de las brigadas ecológicas en las escuelas, que desde pequeños aprenden a cuidar la tierra y a valorar la alimentación saludable.

 Volví con la certeza de que lo que hacemos desde Extremadura tiene sentido, que la cooperación funciona y que contribuye a transformar vidas de manera real y respetuosa. Para mí ha sido una vivencia que refuerza mi compromiso y me anima a seguir trabajando junto a Manos Unidas”.

- María Blanca Rubio Muro.

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