Acceso a la formación profesional de mujeres en Burkina Faso
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El proyecto se sitúa en el departamento de Saaba, en la Provincia de Kadiogo, en la región centro de Burkina Faso junto a la ciudad de Ouagadougou (capital de Burkina Faso y de esta provincia).
Saaba está situado a 14 km del centro de la capital y su población es de aproximadamente de 80.867 habitantes. La zona está muy deprimida, a pesar de tener una gran demanda social, y está poblada por emigrantes que acuden a la ciudad en busca de oportunidades, con una enorme escasez de recursos comunitarios. Carece de estructuras educativas y no tiene plazas suficientes para cubrir la necesidad escolar. Las que existen, tienen malas infraestructuras, escaso o nulo material didáctico y un profesorado con insuficiente formación.
En Burkina Faso solo un 21 % de las mujeres está alfabetizada.
En general, la situación de la mujer es de sumisión al varón, marido o padre. No tienen derecho a la propiedad privada dentro de la sociedad tradicional y son las que se encargan de los trabajos más duros dentro de la familia, padeciendo prácticas que atentan contra sus derechos fundamentales, como el matrimonio forzado, el levirato y la escisión.

La Congregación Española Religiosas de María Inmaculada (RMI) lleva desde 1992 trabajando en el sur del país y concretamente en Saaba desde el 2012 gestionando el Centro educativo Santa Vicenta María.
Como en el resto de sus misiones, con esta nueva intervención de 9 meses de duración se continúa dando acceso anual a la formación profesional de 432 chicas jóvenes sin recursos a través de la costura, bordado, tejido y teñido de telas y gestión administrativa facilitando su independencia económica a través de microempresas o de la venta de sus productos, y favoreciendo su desarrollo auto sostenible y el de sus familias.
Concretamente, se mejora la cobertura de las instalaciones educativas con la construcción un nuevo edificio, que tiene una doble finalidad: por una parte, ser el hogar-residencia de las jóvenes estudiantes sin recursos, bien víctimas de abusos y violencia intrafamiliar, bien procedentes de lugares más lejanos, y por otra parte sirve para mejorar la calidad educativa del centro mediante la biblioteca/sala de estudios y comedor. También se dota de equipos y materiales necesarios para la formación, y se suministra material de prevención Covid-19.
Se trata de un proyecto de continuidad, ya que las RMI junto con Manos Unidas y el apoyo de organismos públicos, ejecutaron la Fase I en el año 2019.
De forma indirecta el proyecto beneficia aproximadamente a unas 3.000 personas.